
Mensaje 25 Mayo de 2009
¡Queridos hijos! En este tiempo, os invito a todos a orar por la venida del Espíritu Santo en cada criatura bautizada, para que el Espíritu Santo os renueve a todos y os conduzca por el camino del testimonio de vuestra fe, a vosotros y a todos aquellos que están lejos de Dios y de Su amor. Yo estoy con vosotros e intercedo por vosotros ante el Altísimo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada! !”
No olvides las tristezas de la tierra.
Virgen Santa,
En medio de tus glorias
No olvides las tristezas de la tierra.
Dirige tu mirada de bondad
A aquellos que sufren
Que luchan contra las dificultades
Y que no cesan de conocer las amarguras.
Ten piedad de quienes se aman
Y se encuentran separados.
Ten piedad de los que viven aislamiento del corazón.
Ten piedad de nuestra fe.
Ten piedad de los que lloran
de los que oran, de los que gimen.
Dadnos a todos la esperanza y la paz.
¡Asís sea!
Virgen de la Medalla Milagrosa

EL SIGNO TOTAL DE LA MEDALLA MILAGROSA
Culto de verdad y de amor - El retrato de la Madre
EXPOSICIÓN BREVE
La Virgen quiso que se acuñara, llevara y difundiera la Medalla Milagrosa. Es su retrato preferido para que la recordemos y recordemos lo que ella quiere. Es un pequeño signo de la salvación que su Hijo nos trae, para que actúe en nosotros y transforme al mundo. Es un instrumento de la gracia divina, porque "Mientras honramos a la Madre, conocemos mejor al Hijo, lo amamos y glorificamos, y cumplimos mejor sus mandamientos". (LG 66) María vive pues, y "Asunta a los cielos, no ha dejado su misión salvadora... sino que, con amor materno, continúa cuidando de los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan"
(LG 62). Por eso los cristianos, el Pueblo todo de Dios, volvemos a ella nuestros ojos y nuestra devoción.
Naturalmente, la Virgen María no es ninguna divinidad: sólo hay un Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo; y sólo a Dios se debe adoración. No veneramos a María por ser Dios, pero sí por ser la Madre de Dios y porque ninguna criatura nos lleva más directamente a Dios.
LECTURA DE LOS ESCRITOS DE SANTA CATALINA LABOURÉ
- Escuché una voz que me dijo: "Haz acuñar una Medalla según este modelo. Todas las personas que la lleven recibirán muchas gracias... sobre todo si la llevan con gran confianza".
CATEQUESIS DEL PAPA SOBRE LA SANTÍSIMA VIRGEN
- María testimonió el valor de una vida pura y llena de ternura hacia todos los hombres. La belleza de su alma, entregada totalmente al Señor, es objeto de admiración para el pueblo cristiano. En María la comunidad cristiana ha visto siempre un ideal de mujer, llena de amor y de ternura, porque vivió la pureza del corazón y de la carne.
Más aún: María se presenta a los cristianos de todos los tiempos, como aquella que experimenta una vida de compasión por los sufrimientos de la humanidad.
Esta compasión no consiste sólo en una participación afectiva, sino que se traduce en una ayuda eficaz y concreta ante las miserias materiales y morales de la humanidad.
- Así, la devoción a la Madre de Dios, alentando la confianza y la espontaneidad, contribuye a infundir serenidad en la vida espiritual y hace progresar a los fieles por el camino exigente de las bienaventuranzas.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
- Hechos de los Apóstoles 1 y 2
PARA LA REFLEXIÓN
1. ¿En qué aspectos es la Virgen María ejemplo para la mujer de hoy?
2. ¿Cómo muestras compasión y preocupación por las necesidades de tus hermanos hoy?
Nombra casos concretos.
3. ¿Es tu vida de cristiano/a un ejemplo total de entrega y seguimiento al Señor?
4. ¿Es María conocida y amada en tu pueblo, en tu ambiente?
APARICIONES A SANTA CATALINA LABOURE Y LA MEDALLA MILAGROSA
París - 1830
Las Apariciones: “La Medalla Milagrosa”
Las apariciones
El 1830 es un año clave: tiene lugar en París la primera aparición moderna de la Virgen Santísima. Comienza lo que Pío XII llamó la "era de María", una etapa de repetidas visitaciones celestiales. Entre otras: La Salette, Lourdes, Fátima... Y como en su visita a Santa Isabel, siempre viene para traernos gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de optar por otros caminos.
Santa Catalina Labouré
Catalina nació el 2 de mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña (Francia). Entró a la vida religiosa con la Hijas de la Caridad el 22 de enero de 1830 y después de tres meses de postulantado, 21 de abril, fue trasladada al noviciado de París, en la Rue du Bac, 140.
El Corazón de San Vicente
La novicia estaba presente cuando trasladaron los restos de su fundador, San Vicente de Paul, a la nueva iglesia de los Padres Paules a solo unas cuadras de su noviciado. El brazo derecho del santo fue a la capilla del noviciado. En esta capilla, durante la novena, Catalina vio el corazón de San Vicente en varios colores. De color blanco, significando la unión que debía existir entres las congregaciones fundadas por San Vicente. De color rojo, significando el fervor y la propagación que habían de tener dichas congregaciones. De color rojo oscuro, significando la tristeza por el sufrimiento que ella padecería. Oyó interiormente una voz: "El corazón de San Vicente está profundamente afligido por los males que van a venir sobre Francia". La misma voz añadió un poco mas tarde: "El corazón de San Vicente está mas consolado por haber obtenido de Dios, a través de la intercesión de la Santísima Virgen María, el que ninguna de las dos congregaciones perezca en medio de estas desgracias, sino que Dios hará uso de ellas para reanimar la fe".
Visiones del Señor en la Eucaristía
Durante los 9 meses de su noviciado en la Rue du Bac, sor Catalina tuvo también la gracia especial de ver todos los días al Señor en el Santísimo Sacramento.
El domingo de la Santísima Trinidad, 6 de junio de 1830, el Señor se mostró durante el evangelio de la misa como un Rey, con una cruz en el pecho. De pronto, los ornamentos reales de Jesús cayeron por tierra, lo mismo que la cruz, como unos despojos desperdiciables. "Inmediatamente - escribió sor Catalina - tuve las ideas mas negras y terribles: que el Rey de la tierra estaba perdido y sería despojado de sus vestiduras reales. Sí, se acercaban cosa malas".
Catalina sueña con ver a la Virgen
El domingo 18 de Julio 1930, víspera de la fiesta de San Vicente de Paul, La maestra de novicias les había hablado sobre la devoción a los santos, y en particular a la Reina de todos ellos, María Santísima. Sus palabras, impregnadas de fe y de una ardiente piedad, avivaron en el corazón de Sor Laboure el deseo de ver y de contemplar el rostro de la Santísima Virgen. Como era víspera de San Vicente les habían distribuido a cada una un pedacito de lienzo de un roquete del santo. Catalina se lo tragó y se durmió pensando que S. Vicente junto con su ángel de la guarda, le obtendría la gracia de que su deseo de ver a la Virgen seria esa misma noche seria escuchado. Precisamente, los anteriores favores recibidos en las diversas y multiplicadas apariciones de San Vicente a Sor Catalina alimentaban en su corazón una confianza sin límites hacia su bienaventurado Padre, y su candor y viva esperanza no la engañaron. "La confianza consigue todo cuanto espera" (San Juan de la Cruz).
El Angel la despierta
Todo era silencio en la sala donde dormía Sor Catalina y cerca de las 11:30 PM oyó que por tres veces la llamaban por su nombre. Se despertó y apartando un poco las cortinas de su cama miro del lado que venia la voz y vio entonces un niño vestido de blanco, que parecía tener como cuatro o cinco años, y el cual le dijo: "Levántate pronto y ven a la capilla; la Santísima Virgen te espera".
Sor Catalina vacila; teme ser notada de las otras novicias; pero el niño responde a su preocupación interior y le dice: "No temas; son las 11:30 p.m.; todas duermen muy bien. Ven yo te aguardo".
Ella no se detiene ya ni un momento; se viste con presteza y se pone a disposición de su misterioso guía, "que permanecía en pie sin separarse de la columna de su lecho."
Vestida Sor Catalina, el niño comienza a andar, y ella lo sigue marchando a "su lado izquierdo". Por donde quiera que pasaban las luces se encendían. El cuerpo del niño irradiaba vivos resplandores y a su paso todo quedaba iluminado.
Al llegar a la puerta de la capilla la encuentra cerrada; pero el niño toca la puerta con su dedito y aquella se abrió al instante.
Dice Catalina: "Mi sorpresa fue mas completa cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas y los cirios, lo que me recordaba la Misa de media noche". (pero todavía ella no ve a la Virgen)
El niño la llevó al presbiterio, junto al sillón destinado al P. Director, donde solía predicar a las Hijas de la Caridad, y allí se puso de rodillas, y el niño permaneció en pie todo el tiempo al lado derecho.
La espera le pareció muy larga, ya que con ansia deseaba ver a la Virgen. Miraba ella con cierta inquietud hacia la tribuna derecha, por si las hermanas de vela, que solían detenerse para hacer un acto e adoración, la veían.
Por fin llego la hora deseada, y el niño le dijo: "Ved aquí a la Virgen, vedla aquí"
Sor Catalina oyó como un rumor, como el roce de un traje de seda, que partía del lado de la tribuna, junto al cuadro de S, José. Vio que una señora de extremada belleza, atravesaba majestuosamente el presbiterio, "Fue a sentarse en un sillón sobre las gradas del altar mayor, al lado del Evangelio".
Sor Catalina en el fondo de su corazón dudaba si verdaderamente estaba o no en presencia de la Reina de los Cielos, pero el niño le dijo: "Mira a la Virgen".
Le era casi imposible describir lo que experimentaba en aquel instante, lo que paso dentro de ella, y le parecía que no veía a la Santísima Virgen.
Entonces el niño le habló, no como niño, sino como el hombre mas enérgico y palabras muy fuertes: "¿Por ventura no puede la Reina de los Cielos aparecerse a una pobre criatura mortal en la forma que mas le agrade?"
Entonces, mirando a la Virgen, me puse en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos apoyadas en las rodillas de la Santísima Virgen. "Allí pase los momentos mas dulces de mi vida; me seria imposible decir lo que sentí".
Ella me dijo cómo debía portarme con mi director, la manera de comportarme en las penas y acudir (mostrándome con la mano izquierda) a arrojarme al pie del altar y desahogar allí mi corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad. Entonces le pregunté que significaban las cosa que yo había visto, y ella me lo explicó todo".
Instrucciones de la Santísima Virgen
Fueron muchas las confidencias que Sor Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero jamas podremos conocerlas todas, porque respecto a algunas de ellas, le fue impuesto el mas absoluto secreto.
La Virgen le dio algunos consejos para su particular provecho espiritual: (La Virgen es Madre y Maestra)
1- Como debía comportarse con su director (humildad profunda y obediencia). Esto a pesar de que su confesor, el padre Juan María Aladel, no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara.
2- La manera de comportarse en las penas, (paciencia, mansedumbre, gozo)
3- Acudir siempre (mostrándole con la mano izquierda) a arrojarse al pie del altar y desahogar su corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de que tuviese necesidad. (corazón indiviso, no consuelos humanos)
La Virgen también le explicó el significado de todas las apariciones y revelaciones que había tenido de San. Vicente y del Señor.
Luego continuó diciéndole:
- Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.
- Los tiempos son muy calamitosos. Han de llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se vera afligido por calamidades de todas clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con fervor; a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.
- Deseo derramar gracias sobre tu comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en la observancia, el que no se cumplan las reglas, el que haya tanta relajación en ambas comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que esta encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente de la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.
- Vendrá un momento en que el peligro será grande; se creerá todo perdido; entonces yo estaré contigo, ten confianza. Reconocerás mi visita y la protección de Dios y de San. Vicente sobre las dos comunidades..
- Mas no será lo mismo en otras comunidades, en ellas habrá víctimas..(lagrimas en los ojos). El clero de París tendrá muchas víctimas. Morirá el señor Arzobispo.
- Hija mía, será despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las calles (La Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido). El mundo entero se entristecerá. Ella piensa: ¿cuando ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta anos y diez y después la paz.
La Virgen después estar con ella unas dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se desvanece.
En esta aparición la Virgen:
· Le comunica una misión que Dios le quiere confiar.
· La prepara con sabios consejos para que hable con sumisión y confianza a su director.
· Le anuncia futuros eventos para afianzar la fe de aquellos que pudieran dudar de la aparición.
· Le Regala una relación familiar de madre-hija: la ve, se acerca a ella, hablan con familiaridad y sencillez, la toca y la Virgen no solo consiente, sino que se sienta para que Catalina pueda aproximarse hasta el extremo de apoyar sus brazos y manos en las rodillas de la Reina del Cielo.
Todas las profecías se cumplieron:
1- La misión de Dios pronto le fue indicada con la revelación de la medalla milagrosa.
2- Una semana después de esta aparición estallaba la revolución. Los revoltosos ocupaban las calles de París, saqueos, asesinatos, y finalmente era destronado Carlos X, sustituido por el "rey ciudadano" Luis Felipe I, gran maestro de la masonería.
3- El P. Aladel (director) es nombrado en 1846 Director de las Hijas de la Caridad, establece la observancia de la regla y hacia la década del 60 otra comunidad femenina se une a las Hijas de la Caridad.
4- En 1870 (a los 40 años) llego el momento del gran peligro, con los horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo Mons. Darboy y otros muchos sacerdotes.
5- Solo queda por cumplir la ultima parte.
Aparición del 27 de noviembre del 1830
La tarde el 27 de Noviembre de 1830, sábado víspera del primer domingo de Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina haciendo su meditación, cuando le pareció oír el roce de un traje de seda que le hace recordar la aparición anterior.
Aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies. Cuando quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.
Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.
La Stma. Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la tierra. De pronto sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circuncidándola en este momento de tal claridad, que no era posible verla.
Tenia tres anillos en cada dedo; el mas grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y |no mas pequeño, en la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.
Mientras Sor Catalina contemplaba a la Virgen, ella la miró y dijo a su corazón:
Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.
Con estas palabras La Virgen se da a conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo.
El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.
La Medalla Milagrosa: En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: "María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti"
Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda.
Oyó de nuevo la voz en su interior: "Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza".
La aparición, entonces, dio media vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla.
En el aparecía una M, sobre la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.
La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de diciembre de 1830 y a principios de enero de 1831. La Virgen dijo a Catalina: "En adelante, ya no veras, hija mía; pero oirás mi voz en la oración".
Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber que inscripción poner en el reverso de la medalla, durante la oración, la Virgen le dijo: "La M y los dos corazones son bastante elocuentes".
Símbolos de la Medalla y mensaje espiritual:
En el Anverso:
- María aplastando la cabeza de la serpiente que esta sobre el mundo. Ella la Inmaculada tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás.
- El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol.
- Sus manos extendidas transmitiendo rayos de gracia: su misión de madre y mediadora de las gracias. derramando sobre el mundo y a quienes pidan.
- Jaculatoria: dogma de la inmaculada concepción (impulso la definición en 1854- Lourdes). Misión de intercesión, confiar y recurrir a la Madre.
- El globo a los pies: el pecado del mundo
- El globo en sus manos: el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.
En el reverso:
- La cruz: el misterio de redención- precio que pago Cristo. obediencia, sacrificio, entrega
- La M: símbolo de María y de su maternidad espiritual.
- La barra: es una letra del alfabeto griego, "yota" o I, que es monograma del nombre, Jesús.
Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.
- Las doce estrellas: signo de la Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su corazón traspasado.
- Los dos corazones: la corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado.
Nombre:
La Medalla se llamaba originalmente: "De la Inmaculada Concepción", pero al expandirse la devoción y haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente "La Medalla Milagrosa".
Conversión de Ratisbone:
Ratisbone era abogado y banquero, judío, de 27 años. Tenía gran odio hacia los católicos por que su hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote, tenía como insignia la medalla milagrosa y luchaba por la conversión de los judíos.
Alfonso pensaba casarse poco después con una hija de su hermano mayor, Flora, diez años menos que el, cuando en enero de 1842, haciendo un viaje de turismo a Nápoles y Malta, por una equivocación de trenes llego equivocación a Roma. Aquí se creyó en la obligación de visitar a un amigo de la familia, el barón Teodoro de Bussiere, protestante convertido al catolicismo.
El barón le recibió con toda cordialidad y se ofreció a enseñarle Roma. En una reunión donde Ratisbone hablaba horrores de los católicos, este barón lo escuchó con mucha paciencia y al final le dijo: "Ya que usted está tan seguro de si, prométame llevar consigo lo que le voy a dar- ¿Que cosa?. Esta medalla. Alfonso la rechazó indignado y el barón replicó: "Según sus ideas, el aceptarla le debía dejar a usted indiferente. En cambio a mi me causaría satisfacción." Se echo a reír y se la puso comentando que el no era terco y era un episodio divertido. El barón se la puso al cuello y le hizo rezar el Memorare.
El barón pidió oraciones a varias personas entre ellas al conde La Ferronays quien le dijo: "si le ha puesto la medalla milagrosa y le ha hecho rezar el Memorare, seguro que se convierte." El conde murió de repente dos días después. Se supo que durante esos dos días había ido a la basílica de Sta. María la Mayor a rezar cien Memorares por la conversión de Ratisbone.
Por la Plaza España se encuentra el barón con Ratisbone en su último día en Roma y este le invita a pasear. Pero antes tenía que pasar por la Iglesia de San Andrés a arreglar lo del funeral del conde. Ratisbone se baja en la Iglesia: "A los pocos momentos de encontrarme en la Iglesia, me sentí dominado por una turbación inexplicable. Levanté los ojos y me pareció que todo el edificio desaparecía de mi vista. Una de las capillas (San Miguel) había concentrado toda la luz, y en medio de aquel esplendor apareció sobre el altar, radiante y llena de majestad y de dulzura, la Virgen Santísima tal y como esta grabada en la medalla. Una fuerza e irresistible me impulsó hacia la capilla. Entonces la Virgen me hizo una seña con la mano como indicándome que me arrodillara, y una vez que lo hice, me pareció por el aspecto de su rostro que me decía: "Esta bien.... La Virgen no me habló pero lo he comprendido todo."
El barón lo encuentra de rodillas, llorando y rezando con las manos juntas, besando la medalla. Poco tiempo mas tarde es bautizado en la Iglesia del Gesu en Roma. Por orden del Papa, se inicia un proceso canónico, y fue declarado "verdadero milagro".
Alfonso Ratisbone entró en la Compañía de Jesús. Ordenado sacerdote, fue destinado a París donde estuvo ayudando a su hermano Teodoro en los catecumenados para la conversión de los judíos.
Después de haber sido por 10 años Jesuita, con permiso sale de la orden y funda en 1848, las religiosas de Ntra. Sra. de Sión y las misiones de Ntra. Sra. de Sión. En solo los diez primeros años Ratisbona consiguió la conversión de 200 judíos y 32 protestantes. El P. Alfonso Ratisbona trabajó lo indecible en Tierra Santa, logrando comprar el antiguo pretorio de Pilato, que convirtió en convento e Iglesia de las religiosas. También consiguió que estas religiosas fundasen un hospicio en Ain-Karim, donde murió santamente en 1884 a los 70 años.
Maria Auxiliadora

HISTORIA DE MARÍA AUXILIADORA
Los orígenes
La advocación "María Auxilio de los Cristianos" arranca históricamente desde el siglo XVI. Se tiene constancia, en efecto, de que, hacia el año 1558, ya figuraba esta invocación en las letanías que se acostumbraban recitar en el santuario de Loreto (Italia). Estas letanías llamadas "lauretanas" -por referencia al lugar- fueron aprobadas por el Papa Clemente VIII en 1601, con exclusión de todas las demás que circulaban en otras partes. Con esto, obtuvieron, por así decir, una aprobación oficial y la garantía necesaria para difundirse en el ámbito del mundo católico. María Auxiliadora es hoy conocida en todo el mundo. La advocación "María, Auxilio de los Cristianos" comenzó entonces a hacerse general.
Victoria de 1571
En 1571 los turcos amenazaban con invadir Europa entera. El 7 de octubre, con el auxilio de María, la flota naval de Juan de Austria venció a las naves turcas en Lepanto. San Pío V consagra este día a Santa María de la Victoria y del Rosario y la invocación "María Auxiliadora de los Cristianos" se difunde entre el pueblo.
Durante las guerras religiosas del siglo XVI
De hecho, el centro de expansión radicó en aquellas tierras de Alemania meridional, que, a pesar del triunfo protestante, se propusieron mantenerse fieles al catolicismo. Como es sabido, en 1618 estalló la última de las llamadas "guerras de religión", que en historia se conoce con el nombre de "guerra de los treinta años" (1618-1648). Los príncipes católicos y el pueblo comenzaron a invocar a la Virgen Santísima con el título de "María Auxiliadora" y acudieron en peregrinación a una capilla que con esta denominación, se había levantado a la Virgen en la ciudad de Passau (Alemania). En medio de las mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del enfrentamiento religioso de aquellos tiempos, los católicos de Baviera (capital, Munich) y del Tirol (capital, Innsbruck) se sintieron particularmente protegidos por la Santísima Virgen y experimentaron una verdadera renovación espiritual.
Este movimiento mariano estuvo alentado y guiado por los Padres Capuchinos y por una Cofradía de María Auxiliadora que, una vez reconocida por el Papa Urbano VIII en 1627, se convirtió en promotora de la nueva devoción mariana. En ella muchos creyeron encontrar un medio seguro para salvar su fe católica y la libertad de sus tierras.
Los turcos atacan Viena en 1683
Junto a las convulsiones religiosas y sociales provocadas en el centro de Europa por la crisis protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683 los turcos, capitaneados por el visir Kará Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del Imperio. El Papa Inocencio XI (1678-1689) vio entonces en un serio peligro la existencia de la Europa cristiana, y decidió concertar una alianza entre austriacos, alemanes y polacos para detener aquella inmensa amenaza. El esfuerzo del pontífice fue gigantesco. Mientras tanto, los predicadores de la cruzada caldearon con su palabra el espíritu de las gentes, porque lo que periclitaba era, en definitiva, el ser o no ser de una Europa bajo el signo cristiano.
Ahora bien, hacia tiempo que la devoción a María Auxiliadora había llegado a las regiones del imperio, y, por eso, ante aquella nueva coyuntura realmente difícil para el mantenimiento de la fe, los creyentes acudieron a la protección de la Virgen María.
"La invocación ‘María, ayuda’ (‘María hilf!’) -afirma un historiador- recorrió todas las regiones de Alemania y Austria".
La victoria fue para las fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran tres veces superiores. Viena quedó liberada. Una vez más, los pueblos experimentaron la ayuda de la Virgen Auxiliadora.
La devoción se extiende al norte de Italia
Como se ve por las brevísimas notas históricas que anteceden, la devoción a la Virgen bajo el título de "Auxilio de los Cristianos" aparece en la vida de la Iglesia con una clara significación religiosa y social.
Más o menos por la misma época -a lo largo del siglo XVII- esta devoción pasó desde Baviera al norte de Italia y, en entró, al ducado de Saboya, cuya capital era la ciudad de Turín. Aquí la encontraría y la actualizaría el santo fundador de la Familia Salesiana, Juan Bosco, a mediados del siglo pasado. Pero a comienzos del mismo el Papa y la Iglesia habrían tenido una nueva experiencia de liberación.
Napoleón Bonaparte y Pío VII en 1814
Juan Bosco nació en una pequeña aldea del antiguo reino del Piamonte, el 16 de agosto de 1815. Un poco antes, se había hundido para siempre la estrella de Napoleón Bonaparte. Todos los piamonteses, pero en particular las gentes del campo, tuvieron la impresión de haber salido de una pesadilla muy desagradable. Napoleón, en efecto, entre otras cosas había ultrajado gravemente a dos Papas, a Pío VI (1775-1799) -que murió en el destierro- y a Pío VII (1800-1822) que fue víctima personal del despotismo napoleónico. Alejado de su sede de Roma y prisionero durante cinco años (1809-1814), el pontífice imploraba el auxilio de María, invitando al mismo tiempo a los cristianos a encomendarse a ella.
El emperador francés tuvo sus primeras derrotas durante el invierno 1813-1814. Entonces Pío VII se vio libre y pudo encaminarse hacia la ciudad de Roma, donde, en medio de una alegría general, entró el día 24 de mayo de 1814. El atribuyó aquella liberación -propia y de la Iglesia entera- a la protección de la Virgen y, en consecuencia, instituyó la fiesta litúrgica de María Auxiliadora, la cual debía celebrarse en Roma y en los Estados Pontificios en el día aniversario de su solemne retorno a la capital del mundo católico (Decreto del 16 de diciembre de 1814).
Fue un paso más en el camino progresivo de una devoción mariana, que, por su origen y desarrollo tenía ya una significación esencialmente eclesial. Las aportaciones espirituales, pedagógicas y sociales de San Juan Bosco en torno a esta devoción se sitúan con absoluta exactitud dentro de las perspectivas históricas aquí revisadas.
María Auxiliadora en la Vida de Don Bosco
Consagrado a la Virgen desde su nacimiento
En San Juan Bosco, el Fundador de la Familia, encontramos un caso singular en la Iglesia: Una vida conducida de modo especial, por la Virgen María, desde su nacimiento en el caserío de I Becchi, no muy lejos de Turín, el 16 agosto de 1815.
A través de la Iglesia local y de la piedad familiar Juanito Bosco nació y se educó en un ambiente profundamente mariano. Su primera escuela de amor a la Virgen fue en su familia. En octubre de 1835, cuando el joven Juan Bosco se dispone decididamente a ingresar en el seminario diocesano de Chieri, recibe de labios de su madre Margarita, profundamente emocionada, esta íntima y programática confidencia: "Juan, hijo mío... cuando naciste te consagré a la Virgen; cuando comenzaste los estudios te recomendé la devoción a esta Madre; ahora te pido que seas todo suyo. Ama a los compañeros que tengan devoción a María y si llegas a ser sacerdote recomienda y propaga siempre la devoción a María".
La Virgen sale a su encuentro
Mamá Margarita había recomendado a su hijo Juan que fuera todo de María. Pero es la misma Virgen María la que quiere que Juanito sea todo suyo y Ella toda de Juan.
Apenas tenía nueve años Juanito cuando tuvo un "sueño", clave para toda su vida. Allí está como en especie de código genético todo lo que después llegaría a ser la espiritualidad y la misión salesiana.
El gran protagonista del sueño, Jesús-Buen Pastor, se identifica como el Hijo de María: "Yo soy el Hijo de Aquella a quien tu madre te acostumbró a saludar tres veces al día" (aludía al rezo del Angelus).
Acto seguido, el Personaje del sueño descubre a Juanito el gran secreto para hacer posible la difícil misión que se le confía en favor de los jóvenes más abandonados: "Yo te daré una Maestra". Y en aquel instante la Virgen sale al encuentro de Juanito irrumpiendo en su vida y haciéndose cada vez más visible y presente en ella y en lo que será la obra salesiana. Juanito se echó a llorar porque no acertaba a comprender cuanto en el sueño se le estaba revelando. "A su tiempo lo comprenderás", le dijo la Señora poniéndole las manos sobre la cabeza.
En 1887, en el ocaso de su vida, lloraba Don Bosco, a lágrima viva, mientras celebraba la Misa en el altar de María Auxiliadora en la iglesia del Sagrado Corazón en Roma. Toda su vida se le había agolpado en un instante. Recuerda las palabras de la Señora: "A su tiempo lo comprenderás todo". Ahora lo comprende todo. Tenía razón la Virgen, la Auxiliadora. Jesús lo había querido así.
Itinerario de Don Bosco en la devoción a la Virgen
La devoción a María como Inmaculada, caracterizó los primeros veinte años de su sacerdocio. En esos años Don Bosco vivió con inteligente entusiasmo el clima eclesial que precedió y acompañó la proclamación dogmática de la Concepción Inmaculada (8 de diciembre de 1854) y las apariciones de Lourdes (1858). La fecha del 8 de diciembre llegó a ser una fecha céntrica en su metodología pastoral y espiritual. Una fecha que coincide también con el inicio de una de las obras salesianas más significativas: los oratorios festivos: 8 de diciembre de 1841.
Pero "se puede decir, que desde el comienzo, es la Auxiliadora la que se revela a Don Bosco, pero una Auxiliadora poco a poco va revelando el verdadero esplendor de su rostro: Aquella que es el auxilio de Don Bosco, de sus jóvenes, de sus salesianos, descubrirá un día definitivamente el santo que no es otra que la Auxiliadora de los Cristianos y de todo el pueblo de Dios en camino.
Don Bosco ha llegado a ese descubrimiento basado en su propia experiencia y en la de la historia de la Iglesia que con tanta sabiduría conoce. Por eso ha podido afirmar: "Una experiencia de dieciocho siglos nos hace ver de modo luminoso que María ha continuado desde el cielo y con el más grande éxito la misión de Madre de la Iglesia y Auxiliadora de los cristianos que había comenzado en la tierra.
Una opción mariana definitiva
María Auxiliadora persigue a Don Bosco. Nace el santo en 1815, un año después de que Pío VII instituía la fiesta del 24 de mayo, y no muy lejos del lugar de su nacimiento. En Turín encontrará también esta advocación, una imagen venerada en la iglesia de San Francisco de Paula en la que incluso existe una asociación en su honor, inspirada en otra existente en Munich. En 1848 se encuentran ya colocadas en su mesa de trabajo algunas estampas con el título "Auxilium Christianorum". Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. "La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana".
Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como "central y sintetizador". La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacer percibir a María como "Auxiliadora del Pueblo de Dios".
María Auxiliadora se construye su propia casa
Desde los primeros años de su sacerdocio Don Bosco tenía el propósito de construir un templo en honor de María Santísima.
El segundo domingo de octubre de 1844 Don Bosco tiene un sueño profético, eco, una vez más del de los nueve años.
Después de un largo y fatigoso viaje a través del sueño contempla finalmente una iglesia grande y hermosa en cuyo interior vio escrito: "Aquí mi casa, de aquí mi gloria". Luego en 1845, en un nuevo sueño, contempla una hermosa iglesia en el campo de los mártires turinenses en el mismo lugar donde se levanta hoy el Santuario-Basílica de María Auxiliadora.
En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia. Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo. Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio. Don Bosco llegará a decir: "No existe un ladrillo que no sea señal de alguna gracia".
El cuadro y la imagen que Don Bosco ideó
Don Bosco colocó en el altar mayor del Santuario de Turín un grandioso cuadro de siete metros de alto, en cuyo centro está la imagen de María Auxiliadora. Don Bosco mismo dio instrucciones minuciosas al pintor Lorenzone de cómo quería el cuadro.
Lorenzone confesaría luego que al diseñar el rostro de la Virgen una mano invisible guiaba los pinceles.
Este cuadro constituye la página más densa de la teología de Don Bosco sobre la Auxiliadora, que es la teología de la Iglesia sobre la Iglesia. Mirar el cuadro es contemplar a la Virgen en medio de un gigantesco dinamismo eclesial, es "descubrir una relación, casi diría connatural, entre espíritu salesiano -empapado de apostolado eclesial- y devoción a María Auxiliadora".
Apóstol de María Auxiliadora en la Iglesia
Don Bosco no se habría convertido en el más grande apóstol de María Auxiliadora de todos los tiempos si él no hubiera pasado por la experiencia, colmada de sobrenatural, de la construcción de la iglesia de María Auxiliadora.
La conciencia popular no tardó en descubrir el maravilloso entendimiento entre María Auxiliadora y Don Bosco, en vínculo indeleble que les unía. Don Bosco era verdaderamente ‘el Santo de María Auxiliadora’ y María Auxiliadora era ‘la Virgen de Don Bosco’.
Además del Santuario de Turín, Don Bosco:
¨ Escribe y divulga seis libritos en los que ilustra el título de Auxiliadora convirtiéndose así en el teólogo de dicho título.
¨ Funda el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora (1872) como "monumento de perenne reconocimiento de los innumerables favores obtenidos de tan buena Madre".
¨ Pone en marcha la Obra de María Auxiliadora para las vocaciones tardías.
Esta obra, aunque ha desaparecido en la actualidad, ha dejado vinculado a la devoción a María Auxiliadora el compromiso por las vocaciones.
¨ A petición de los fieles funda la Asociación de Devotos de María Auxiliadora que Pío IX aprobó el 5 de abril de 1870 y que hoy se encuentra esparcida en el mundo entero.
¨ Compone y hace aprobar por Roma la Bendición de María Auxiliadora de la cual dice el IV sucesor de Don Bosco, Don Ricaldone, que es "un pequeño monumento de piedad litúrgica y mariana".
¨ Difunde la popular novena, conocida por todos, de cuya eficacia son incontables los testimonios en el mundo entero.
¨ Populariza la jaculatoria "María Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros", grabada en el corazón de todos los miembros de la Familia Salesiana.
A todo ello añadimos sus charlas, sermones, buenas noches y los millones de estampas, medallas y cuadros que difundió por el mundo entero.
Pacto con María Auxiliadora
Ciertamente que la vida de Don Bosco es una vida conducida por María Auxiliadora.
Entre María Auxiliadora y Don Bosco existe una especie de pacto, María ayuda a la Familia Salesiana y desarrolla sus obras, en tanto que cada miembro de esta familia difunde la devoción a María Auxiliadora, como un servicio eclesial. Dios se sirve de la familia de Don Bosco para propagar más el culto a su Madre en el Pueblo Cristiano.
Consagraciones
Oración a María Auxiliadora compuesta por Don Bosco
Oh María, Virgen Poderosa grande e ilustre defensora de la Iglesia, singular auxilio de los cristianos terrible como un ejército ordenado en batalla, Tú sola has triunfado en todas las herejías del mundo.
Oh Madre, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestros apuros, líbranos del enemigo y en la hora de nuestra muerte, llévanos al Paraíso. Amén.
Consagración de los Niños a María Auxiliadora
Oh María Auxiliadora, hoy quiero consagrarme enteramente a Ti, ofreciéndote cuanto tengo y cuanto soy, hazme crecer bueno, puro y fuerte; aumenta mi fe, esperanza y caridad, y sé para mí en todo momento Madre buena y camino seguro hacia el cielo. Amén.
Consagración de los Jóvenes a María Auxiliadora
Oh María Auxiliadora, yo te consagro mi vida, haz que sea ferviente, recto y puro.
Te ofrezco mi estudio y trabajo con todos los esfuerzos y sacrificios que el cumplimiento del deber impone.
Te ofrezco mi apostolado actual, su desarrollo posterior en él puesto que la providencia me depare.
Alcánzanos, Virgen María, a mí y a todos mis amigos, una generosidad alegre y una entrega total al servicio de la Iglesia.
Consagración y Plegaria a María Santísima Auxiliadora
Santísima e Inmaculada Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, nosotros nos consagramos enteramente a ti y prometemos vivir y obrar para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
Tú, que has sido siempre la Auxiliadora del pueblo cristiano, continúa siendo auxilio y Madre de la Iglesia.
Fortalece y santifica a los obispos y sacerdotes. Consérvalos unidos y obedientes al Papa, supremo e infalible Maestro.
Suscita numerosas y santas vocaciones apostólicas, a fin de que el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda por toda la tierra.
Intercede, ¡Oh Madre!, para que la gracia del Espíritu Santo atraiga a la fe a cuantos no conocen ni aceptan a tu Hijo, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
Te rogamos Señora, que bendigas a nuestros padres y hermanos, a nuestros parientes, amigos y a la humanidad entera.
También te pedimos por nosotros: enséñanos a imitar tus virtudes, especialmente la caridad, la humildad y la pureza.
Ayúdanos a conservar la fe y a dar en todas partes un verdadero testimonio cristiano.
Concédenos, además, ¡Oh María Auxiliadora!, que perseveremos fieles bajo tu manto de Madre, y que nunca nos alejemos de ti.
Que tu recuerdo nos aliente dé tal modo que logremos vencer a los enemigos del alma en la vida y en la muerte, para que Contigo y con todos los ángeles y santos podamos alabar eternamente al Señor. Amén.
Consagración de la Familia a María Auxiliadora
Inmaculada Virgen Auxiliadora Madre de la Iglesia, inspiradora y guía de nuestra familia nosotros nos ponemos bajo tu protección materna, y, fieles a la vocación cristiana te prometemos trabajar siempre para mayor gloria de Dios y salvación del mundo.
Confiando en tu intercesión te rogamos, por la Iglesia, nuestra patria y nuestra familia, por los jóvenes, sobre todo los más pobres y por todos los que Cristo ha redimido.
Tú, que fuiste la Maestra de los grandes santos enséñanos a imitar sus virtudes, especialmente la unión con Dios, su vida casta, humilde y pobre, su amor al trabajo y a la templanza, la bondad y entrega ilimitada a los hermanos y su fidelidad al Papa y a los Pastores de la Iglesia.
Concédenos María Auxiliadora, que nuestro servicio al Señor sea fiel y generoso hasta la muerte, para que podamos llegar a la alegría de la Comunión plena en la casa del Padre. Amén.
Consagración a María Auxiliadora
¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio.
Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.
Tú, pues, ¡Oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días.
Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.
Te suplicamos ¡Oh Dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: Sé para todos ¡Oh María! Dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.
Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.
Haz, ¡Oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea.
Quince Minutos con María Auxiliadora
¡María! ¡María! ¡Dulcísima María, Madre querida y poderosa Auxiliadora mía! Aquí me tienes; tu voz maternal ha dado nuevos bríos a mi alma y anhelosa vengo a tu soberana presencia... Estréchame cariñosa entre tus brazos... deja que yo recline mi cansada frente sobre tu pecho y que deposite en él mis tristes gemidos y amargas cuitas, en íntima confidencia contigo, lejos del ruido y bullicio del mundo, de ese mundo que sólo deja desengaños y pesares.
Mírame compasiva... estoy triste, Madre, bien lo sabes, nada me alegra ni me distrae, me hallo enteramente turbado(a) y lleno(a) de temor... Abrumado(a) bajo el peso de la aflicción, sobrecogido(a) de espanto, busco un hueco para ocultarme, como la tímida paloma perseguida por el cazador... y ese hueco, ese asilo bendito, ese lugar de refugio es, ¡Oh Madre Augusta! tu corazón.
A ti me acerco lleno de confianza... no me deseches ni me niegues tus piedades. Bien comprendo que no las merezco por mis muchas infidelidades; dignas de tus bondades son las almas santas e inocentes que saben imitarte y a las cuales yo tanto envidio sinceramente, mas Tú eres la esperanza y el consuelo, por eso vengo sin temor.
¡Madre mía! Permite que yo no toque, sino que abra de par en par la puerta de tu corazón tan bueno y entre de lleno en él pues vengo cansado(a) y sé que Tú no sabes negarte al que afligido viene a postrarse a tus pies.
¡Virgen Madre! Tu trono se levanta precisamente donde hay dolores que calmar, miserias que remediar, lágrimas que enjugar y tristezas que consolar... por eso, levantándome del profundo caos de mis miserias en que me encuentro sumergido(a) imitando al Pródigo del Evangelio, digo también: "Me levantaré e iré a mi dulce Madre y le diré: ¡Madre buena, aquí está tu hijo(a) que te busca! perdona si en algo te he sido infiel, soy tu pobre hijo(a) que llora, aquí me tienes aunque indigno(a) a tus favores... te pertenezco y no me separaré de Ti, hasta no llevar en mi pecho el suave bálsamo del consuelo y del perdón.
¿Me abandonarás dulce María? ¿No herirán tus oídos mis clamores? ¡Oh, no! tu apacible rostro ensancha mi confianza, tus castos ojos me miran compasivamente disipando las densas nubes de mi espíritu y de mi abatimiento y zozobra desaparecen con tu materna sonrisa.
Si majestuosa empuñas tu cetro en señal de poder, como eres mi Madre, es tan sólo para manifestarme que eres la dispensadora de las gracias y mercedes del cielo para derramarlas con abundancia sobre esta tu pobre hijo(a) que sólo desea amarte y agradecerte.
¡Oh sí! Tú eres el Océano, Madre, y yo el imperceptible grano de arena arrojado en él... Tú eres el rocío y yo la pobre flor mustia y marchita que necesita de Ti para volver a la vida. Que nada me distraiga, que nadie me busque... Yo estoy perdido(a) en el mar inmenso de tu bondad, estoy escondido(a) en el seno misterioso de mi bendita Madre.
Reina mía, confiando en tu Auxilio bondadoso y tierno quiero hablarte con la confianza del niño... quiero acariciarte, quiero llorar contigo... traer a mi memoria dulces recuerdos... derramar mi alma en tu presencia para pedirte gracias, arráncame, en una palabra el corazón para regalártelo en prenda de mi amor.
Escucha pues, tierna María, mi dulce Auxiliadora, una a una todas mis palabras y deja que cual bordo de fuego penetre en tu corazón, porque quiero conmoverte... quiero rendirlo y quiero en fin que tu Jesús, que tan amable abre sus bracitos sonriendo con dulzura, repita en mi favor nuevamente aquella consoladora palabra que alienta al desvalido y hace temblar al demonio: "He aquí a tu Madre, he aquí a tu hijo".
Sí, aquí estoy... aquí está tu pobre hijo(a) a quien has amado y amas aún con predilección y que te pertenece por todos títulos... la que descansó en tus brazos antes de reposar en el regazo maternal... la que probó tus caricias mucho antes que los maternos besos... ¿lo recuerdas?
Yo dormí en tu seno el dulce sueño de la inocencia, viví tranquilo(a) bajo tu manto sin conocer ni sospechas siquiera los escollos de la vida, amándote con ardor y gozando de tus caricias con las que preparaste mi alma y corazón para los rudos ataques de mis enemigos y sinsabores de la vida.
Tu mano salvadora no sólo me apartó del abismo en que tantas almas han perecido sino que me regaló con gracias particularísimas y especiales dones, que reserves tan sólo para tus amados.
Todo... todo lo confieso para mayor gloria tuya y quisiera tener mil lenguas para cantar tus alabanzas digna y elocuentemente en fervorosos y tiernos himnos de santa gratitud.
¡Ah cuando me hallo cercada de tinieblas y sombras de muerte, sobrecogida de angustioso quebranto... cuando mi corazón tiembla ante la presencia del dolor, este pensamiento dulcísimo de tus tiernas muestras de predilección viene a ser el rayo luminoso que hace surgir mi frente dándome alas para remontarme hasta lo infinito... ¡Oh recuerdo consolador! ¡Bendito seas!
Eres la escala por la cual subo hasta el trono de la clemencia y del amor santo y verdadero.
Más ¡ay!... pronto pasaron de aquella alma los días de encanto... con la velocidad del relámpago se disiparon mis goces infantiles y llegó para mí la hora del desamparo... Madre, no puedo soportar su peso... siento quebrantar al mismo tiempo todas mis fuerzas interiores y necesito que tu mano me sostenga para no sucumbir en la lucha...
Ansioso(a) te busco como el pobre náufrago busca su tabla salvadora... Levanto a Ti mis ojos y mi pesada frente como el marino en busca de la estrella que debe señalarle el puerto. Me siento como abandonado(a), semejante a una nave sin piloto a merced del oleaje tempestuoso e incesante... ¡Tengo miedo! mucho miedo de perecer, entre las turbias ondas del agitado mar del pecado... Tengo miedo de la justicia divina a quien soy deudor(a) de tantas y tan espacialísimas gracias... pero sobre todo tengo miedo... ¡Oh no quisiera ni decirlo... tengo miedo de serte ingrato(a), abandonándote algún día y olvidando tus ternuras, pagarlas con ingratitud!
¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unido(a) a Ti, como la débil hiedra vive asida fuertemente a la robusta encina defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de ésta tu hijo(a)? ¡Oh Madre! ¿Sin Ti?
Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales astucias... acosado(a) me siento por todas partes y si Tú no me amparas, ¿quién se dolerá de mí?
No me alejes, por piedad, sálvame... muestra que eres mi Madre Auxiliadora; olvida por piedad las veces que te he contristado, reduce a polvo mis pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.
Tus brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías, que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre carne tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la nieve.
Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para alcanzar su clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y miserias y que olvide para siempre lo malo(a) que he sido... ¡María! de mi vida no resta más que la última etapa... mis ensangrentadas huellas van marcando mis pasos en la senda escabrosa de la vida que está por cortarse... mi cansado corazón late aún, sí, porque Tú les das vida y aliento, pero derrama las últimas lágrimas que manan de él cual candente lava.
Terminará mi existencia y ¿qué será de mí, si mi Auxiliadora no viene en ese momento terrible? ¿A quién volveré mis ojos si te alejas en ese instante? La gracia que te he pedido y tanto deseo para mi agonía, es grandísima y no la merezco, pero la espero con plena confianza y tu sonrisa me alentará. Estoy seguro(a) de que aun cuando el demonio ruja a mi alrededor, preparando su último asalto, tu mano maternal me acariciará y con sin par solicitud me prodigará los últimos consuelos en mi despedida de este triste valle de lágrimas.
Esto lo sé cierto, lo siento en mí y no fallará mi esperanza... ni un momento lo dudo.
Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré objeto en el terrible trance exclamarán también enternecidos: "Mirad cómo lo ama nuestra Reina".
Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi petición suprema.
Haz ¡oh Madre mía! que tu dulcísimo nombre, que fue la primera palabra que supieron balbucir mis infantiles labios entre las caricias de mi buena madre, sea también la última expresión que suavice y endulce mi sedienta boca al entregar mi alma.
¡Madre!... que mi tránsito sea el postrer tributo de mi amor hacia Ti... Que sea la última nota de mis cantos que tantas veces se elevaron en tu loor y el ósculo moribundo que te envíe sea el preludio de mi eterna e íntima unión con la Majestad divina y contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre Auxiliadora...!
Enséñame, Oh María Auxiliadora
Enséñame, Oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.
Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.
Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico.
Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna.
María Auxiliadora haz que yo cambie para ayudar al cambio de los demás.
Mayo mes de MARIA

La consagración del mes de mayo a María
En el siglo XIII, el rey de Castilla, Alfonso X el Sabio, asoció en uno de sus cantos la belleza de María a la del mes de mayo. En el siglo siguiente, el bienaventurado dominicano Enrique Suso tenía, en esa época de flores, la costumbre de tejer coronas para ofrecérselas el primer día de mayo, a la Virgen.
En 1549, un benedictino, Seidl, escribió un libro titulado : «El mes de mayo espiritual», mientras san Felipe Neri exhortaba ya a los jóvenes a manifestar un culto particular a María durante el mes de mayo, cuando renía a los niños frente al altar de la Santa Virgen para agazajarla con las flores de la primavera. Un poco más tarde, los jesuitas recomiendan que la víspera del primero de mayo, en cada apartamento se erigiera un altar a María, adornado con flores y luces, a lo largo de todo el mes y que la familia se reuniera para orar y venerar a la Santa virgen, antes de sacar un papelito con la virtud que debían practicar el día siguiente.
Hoy en día, esta devoción mariana se ha perpetuado por el mundo entero. En el mes de mayo de mayo que comienza, no dudemos, como los niños de la Edad Media, en ofrecerle flores y oraciones a María.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
Nuestra Señora del Pilar

Nuestra Señora del Pilar
Esta tradición, tal como aparece en un documento del siglo XII conservado en la catedral de Zaragoza, remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Cristo, cuando los apóstoles predicaron el Evangelio, fortalecidos por el Espíritu Santo.
Los documentos dicen textualmente que Santiago el Mayor, hijo del Zebedeo y hermano de San Juan, venido a España, "pasando por Asturias, llega a un territorio llamado Celtiberia, a orillas del Ebro, donde se sitúa la ciudad de Zaragoza." Después de haber predicado numerosos días, Santiago elige, entre los numerosos convertidos, a ocho discípulos.
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago reunido con sus discípulos a orillas del río cuando oyeron unas "voces angélicas cantar "Ave María, gratia plena "y vieron aparecer a la Virgen Madre de Cristo, sobre un pilar de mármol». La Virgen, que estaba aún viva, pidió al apóstol construirle una pequeña iglesia, con el altar en torno al pilar sobre el cual estaba. Y le prometió: "este lugar perdurará hasta el final de los tiempos" y "la virtud de Dios hará maravillas por mi intercesión a todos aquellos afligidos que reclamen mi protección
El más antiguo documento escrito sobre la aparición de María al apóstol Santiago, data del siglo XII. Pero ya existía en Zaragoza una iglesia de Santa María mucho antes de las invasiones árabes del 711; y el descubrimiento de subterráneos con la reconstrucción de la basílica pone de manifiesto que, durante las persecuciones romanas, los cristianos iban secretamente a venerar a María, al lugar donde, según la tradición, ella había posado los pies.
Sobre el sarcófago de una mártir de ese tiempo, santa Engracia, que se conserva en Zaragoza desde el siglo IV, se puede ver un bajorrelieve que según las interpretaciones representa o la Asunción de María al Cielo, o la venida de María en su aparición a Santiago.
Durante el pontificado de Pío XII, la Virgen del Pilar fue declarada patrona de la hispanidad uniendo así bajo una misma protección los países de lengua española del antiguo y del nuevo continente. Esto fue un 12 de octubre, en el año 1492, cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón descubrieron el nuevo mundo, mientras en Zaragoza, al pie de la Virgen, se rogaba por el éxito de la expedición.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
Medjugorje

Mensaje 02 Mayo de 2009
"¡Queridos hijos! Ya hace mucho tiempo que os doy mi Corazón materno y os entrego a mi Hijo. Vosotros me rechazáis. Permitís que el pecado os envuelva cada vez más. Permitís que os conquiste y os anule la capacidad de discernimiento. Mis pobres hijos, mirad alrededor y observad las señales de los tiempos. ¿Creéis poder vivir sin la bendición de Dios? No permitáis que las tinieblas os envuelvan. Anheláis, en la profundidad del corazón, a mi Hijo. Su Nombre disipa las tinieblas más espesas. Yo estaré con vosotros, vosotros sólo tenéis que llamarme: "¡Estamos aquí Madre, condúcenos!." ¡Os doy las gracias!"
Reflexiones

Reflexiones al Mensaje del 25 de marzo de 2009
DESPIERTEN SUS ALMAS CON ORACIÓN
"¡Queridos hijos! En este tiempo de primavera, cuando todo se despierta del sueño invernal, despierten también ustedes sus almas con la oración para que estén dispuestos a recibir la luz de Jesús resucitado. Que El, hijitos, los acerque a su Corazón para que puedan estar abiertos a la vida eterna. Oro por ustedes e intercedo ante el Altísimo por vuestra sincera conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!" 03/2009
Si observamos a nuestro alrededor, vemos que la naturaleza, lentamente, despierta anunciando la primavera. En su mensaje del 25 de marzo del 2009, en la Festividad de la Anunciación, Nuestra Señora nos llamó a despertar nuestras almas con oración, de manera que puedan estar listas para recibir la luz del Jesús Resucitado. Cuando Nuestra Señora nos llama a la oración, lo primero que nos viene a la mente es rezar para la conversión de los pecadores, por el mundo, y por lo mundano. Solamente algunas personas se dan cuenta que la llamada a la oración se refiere sobre todo a nosotros mismos. Las palabras de Nuestra Señora están siempre colmadas de amor y una vez más en su último mensaje ella nos dice: despierten sus almas con la oración. Estas palabras son una llamada para cambiar nuestra actitud hacia la oración que hemos tenido hasta ahora. Hemos sido llamados para orar sobre todo para nuestra propia conversión, y solamente después para la conversión de otros. Somos nosotros que tenemos la necesidad de cambiar primero. No hasta entonces nuestros compañeros y el mundo comenzarán a cambiar. Cuando despertemos de ésta manera, será más fácil para nosotros abrirnos a Dios y recibir así la luz del Cristo Resucitado.
El corazón traspasado de Jesús es la total entrega del amor de Dios hacia el hombre. En todas las culturas, el corazón, aparte de ser un órgano de nuestro cuerpo, es también un símbolo del amor. Éso es porque Nuestra Señora nos dice: " Que Jesús los acerque a su corazón, para que ustedes lleguen a abrirse a la vida eterna." Jesús amó a su gente tanto, que Él no escatimó su vida. Él se humillo y se dio del todo para demostrarnos su amor. Sin embargo, en esa época, Jesús no fue aceptado. Tampoco lo es aceptado hoy. Él está siendo insultado, herido, maltratado con la lengua, maldecido, difamado, odiado. Es por eso que con éste mensaje Nuestra Señora nos llama a estar más cerca del corazón de Jesús, no solamente nosotros los católicos, pero el mundo entero, de manera que estemos abiertos a la vida eterna. ¿Se perderá una vez más esta llamada en lo árido y lo perdido de éste mundo? ¿Fallaremos a escuchar otra llamada de la Reina de la Paz de Medugorje?
Es un deber de todo el que ha experimentado el amor de Dios y el amor de Nuestra Señora para atestiguar y para demostrar no sólo a Europa, sino al mundo entero el amor del que fue crucificado, del que murió en la cruz, del amor resucitado y vivo hoy. Cada nuevo día es una oportunidad para que seamos testigos de este amor. Nuestra gran abogada, mediadora e intercesora Virgen Maria - Nuestra Señora ruega por nosotros.
Pbro. Danko Perutina
Medugorje 26/03/2009
Paz, paz y solo paz

Reina de la paz ...
¡Paz,paz y solo paz!
Debe reinar la paz entre el hombre y Dios y entre los hombres. ¡Conviertanse! ¡Regresen a Dios! Mi llamado a la conversion es urgente. Soy la Reina de la Paz y vengo a llevarlos a Jesus. Abandonense totalmente a El y no teman nada. Dejen que Yo los guie hasta Dios. Oren y ayunen por la paz del mundo, por la paz en sus corazones, en sus familias, en su tierra. No dejen de orar. Oro con ustedes y por ustedes, pero necesito sus oraciones. Oren con el corazon. Por eso perdonen, reconciliense. Toda oracion que viene del corazon es agradable a Dios.
En la oracion esta la salvacion. Oren hasta que la oracion se vuelva alegria. Recen el Rosario, cada dia, solos, en grupos, en familia. Dios le ha dado poder al Rosario. No hay situaciones por dificiles que parezcan que no se resuelvan con la oracion. ¡Arrepientanse! Confiesen al sacerdote todos sus pecados.
Hagan una confesion al menos una vez al mes. Asistan y vivan la Misa. Alli Jesus se da en sacrificio de amor por ustedes. Alli esta su Pasion y Resurreccion. El es Dios y es el camino al Padre. Abranle sus corazones. Confien en El. Adoren a Jesus en el Santisimo Sacramento del Altar.
Pidan todos los dias los dones del Espiritu Santo. Lean la Biblia. Lean San Mateo, cap. 6 vers. 24 al 34.
¡Oren, oren, oren! ¡Gracias por responder a mi llamado!...
Medjugorje

MENSAJE DEL 25 DE ABRIL DEL 2009
Los dias 25 de cada mes, Nuestra Señora deja un mensaje al mundo. Este es el ultimo:
"¡Queridos hijos! Hoy los invito a todos a orar por la paz y a testimoniarla en sus familias, a fin de que la paz se convierta en el tesoro más grande en este mundo sin paz. Yo soy su Reina de la Paz y su Madre. Deseo conducirlos por el camino de la paz que solamente proviene de Dios. Por eso, oren, oren, oren. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!"
Oraciones Marianas

Oración de San Simeón
OH santa y Soberana Madre de Dios,
Luz de mi alma en las tinieblas,
Tú eres mi esperanza, mi apoyo, mi consuelo,
Mi refugio y mi dicha.
Tú que hiciste nacer la verdadera luz de la inmortalidad;
Ilumina los ojos de mi corazón.
¡Tú que trajiste al mundo la fuente de la inmortalidad,
Dame la vida, pues el pecado me lleva a la muerte!
Madre de Dios misericordioso, ten piedad de mí
E indúceme al arrepentimiento de corazón,
A la humildad de pensamiento,
A la reflexión en el razonamiento.
Hazme digno hasta mi último suspiro
de ser santificado por esos misterios
Para que sanen mi cuerpo y mi alma.
Acuérdame las lágrimas de penitencia,
Para que te cante y glorifique todos los días de mi vida,
Tú bendita por los siglos de los siglos.
Roguemos a María
Oración de Santo Tomás de Aquino a la Santa Virgen María
Alcánzame, dulcísima Señora, caridad verdadera
con la cual ame de todo corazón a tu Hijo Sacratísimo
y Señor nuestro Jesucristo, y después de Él a ti sobre todas las cosas,
y al prójimo en Dios y para Dios:
para que así me alegre con su bien y me contriste con su mal,
a ninguno desprecie ni juzgue temerariamente,
ni me anteponga a nadie en mi estima propia.
Haz, OH Reina del cielo, que junte en mi corazón el temor
y el amor de tu Hijo dulcísimo, que le dé continuas
gracias por los grandes beneficios que me
ha concedido no por mis méritos, sino movido por su propia voluntad,
y que haga pura y sincera confesión y verdadera penitencia por mis pecados,
hasta alcanzar perdón y misericordia.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
La Presentación de MARIA

PRESENTACION DE LA SANTISIMA VIRGEN
La entrega de MARIA
Nada sabemos de la vida de Nuestra Señora hasta el momento en que se le aparece el Arcángel para anunciarle que ha sido elegida para ser Madre de Dios. Llena de gracia desde el primer momento de su Concepción Inmaculada, la existencia de Maria es completamente singular – Dios la miro y la custodio en cada instante con un amor único e irrepetible – y a la vez fue una Niña normal, que lleno de gozo a todos cuantos la trataron en la vida corriente de un pueblo no demasiado grande.
Lucas, tan diligente en examinar todas las fuentes que le pudieran aportar noticias y datos, omite cualquier referencia a Maria Niña. Muy probablemente, Nuestra Señora nada dijo de sus años primeros porque poco había que contar: todo transcurrió en la intimidad de su alma, y en un dialogo continuo con su Padre Dios, que esperaba, sin prisas, el momento inefable y único de la Encarnación “¡Madre! ¿Por qué ocultaste los años de tu primera juventud? Luego vendrán los Evangelios apócrifos e inventaran mentiras; mentiras piadosas, si, pero al fin y al cabo imágenes falsas de tu ser verdadero. Y nos dirán que vivías en el Templo, que los angeles te traían de comer y hablaban contigo… Y así te alejan de nosotros”
¡Cuando estas tan cerca de nuestro vivir cotidiano!
La fiesta que hoy celebramos no tiene su origen en el Evangelio, sino en una antigua tradición. La Iglesia no ha querido aceptar las narraciones apócrifas que suponían a Nuestra Madre en el Templo, desde la edad de tres años, consagrada a Dios con un voto de virginidad. Pero si acepta el núcleo esencial de la fiesta, la dedicación que la Virgen hizo de si misma al Señor, ya desde su infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde el primer instante de su concepción. Esa entrega plena de Maria a Dios conforme va creciendo si que es real y ejemplar para nosotros, pues nos mueve a no reservarnos nada.
Hoy es la fiesta de la absoluta pertenencia de la Virgen a Dios y de su plena entrega a los planes divinos. Por esta pertenencia, que incluye la dedicación virginal. Nuestra Señora podrá decir al Ángel: no conozco varón. Lc 1, 34. Desvela delicadamente una historia de entrega que había ten ido lugar en la intimidad de su alma. Maria es ya una primicia del Nuevo Testamento, en el que la excelencia de la virginidad sobre el matrimonio cobrara todo su valor, sin menguar la santidad de la unión conyugal, que Cristo mismo elevara a la dignidad de sacramento.
Hoy le pedimos a Ella que nos ayude a hacer realidad cada día esa entrega del corazón que Dios nos pide, según nuestra peculiar vocación recibida de Dios. “Ponte en coloquio con Santa Maria, y confíale: ¡Oh, Señora!, para vivir el ideal que Dios ha metido en mi corazón, necesito volar… muy alto, ¡muy alto!.
No basta despegarte, con la ayuda divina, de las cosas de este mundo, sabiendo que son tierra. Más incluso: aunque el universo entero lo coloques en un montón bajo tus pies, para estar más cerca del Cielo…, ¡no basta!
Necesitas volar, sin apoyarte en nada de aquí, pendiente de la voz y del soplo del Espíritu. Pero, me dices, ¡mis alas están manchadas!: barro de años, sucio, pegadizo…
Y te he insistido: acude a la Virgen. Señora – repíteselo - ¡Que apenas logro remontar el vuelo! – Señora, Tu puedes hacer que mi alma se lance al vuelo definitivo y glorioso, que tiene su fin en el Corazón de Dios. Confía, que Ella te escucha.
Nuestra entrega: Correspondencia a la gracia.
La Virgen Maria ha sido la criatura que ha tenido la intimidad más grande con Dios, la que ha recibido de El, la llena de gracia.
Nuca negó a Dios nada, y su correspondencia a las gracias y mociones del Espíritu Santo fue siempre plena. De Ella debemos aprender a darnos por entero al Señor, con plenitud de correspondencia generosa, en el estado y en la vocación que Dios ha dado, en el quehacer concreto que tenemos encomendado en el mundo. Ella es el ejemplo a imitar. “Tal fue Maria – enseña a este respecto San Ambrosio – que su vida, por si misma, es para todos una enseñanza”. Y concluía: “Tened, pues, ante los ojos, pintadas como una imagen, la virginidad y la vida de la Bienaventurada Virgen, en la que se refleja como en un espejo el brillo de la pureza y la fuerza misma de la virtud”
Nuestra Madre Santa Maria correspondía y crecía en santidad y gracia. Habiendo estado llena de los dones divinos desde el primer instante, en la medida en que era fidelísima a las mociones que el Espíritu Santo le otorgaba, alcanzaba una nueva plenitud. Solo en Nuestro Señor no existió aumento o progreso de la gracia y de la caridad, porque El tenia la plenitud absoluta en el momento de la Encarnación; como enseña el II Concilio de Constantinopla, seria falsa y herética la afirmación: Jesucristo se hizo mejor por el progreso de las buenas obras. Maria, por el contrario, fue creciendo en santidad en el curso de su vida terrena.
Más aun, existió en su vida un progreso espiritual siempre creciente, que fue aumentado en la medida en que se acercaban los grandes acontecimientos de su vida aquí en la tierra: Encarnación de su Hijo, Corredención en el Calvario, Asunciónn a los Cielos.
Así ha ocurrido en el alma de los santos: cuanto mas cerca van estando de Dios, mas fieles son a las gracias recibidas y más rápidos caminan hacia El. “Es el movimiento uniformemente acelerado, símbolo del progreso espiritual de la caridad en un alma que en nada se retrasa, y que camina cada vez mas rápido hacia Dios cuanto mas se le acerca, cuanto mas rápido hacia Dios cuanto mas se le acerca, cuanto mas es atraída por El” Así ha de ser nuestra vida, pues el Señor nos llama a la santidad allí donde nos encontramos. Y serán precisamente las alegrías y las penas de la vida las que nos sirvan para ir cada vez más de prisa a Dios, correspondiendo a las gracias que recibimos. Las dificultades normales del trabajo, el trato con las personas que vemos todos los días, los pequeños servicios de la convivencia, las noticias que recibimos… han de ser motivos para amar cada día más al Señor. La Virgen nos invita hoy a no dejar nada escondido en el fondo del corazón que no sea de Dios por entero: “Señor, quita la soberbia de mi vida; quebranta mi amor propio, este querer afirmarme yo e imponerme a los demás. Haz que el fundamento de mi personalidad sea la identificación contigo”, que cada día este un poco mas cerca de Ti. Dame esa prisa de los santos por crecer en tu Amor.
Renovar la entrega: Imitar a Maria
Nuestra Señora se dedico por entero a Dios movida por el Espíritu Santo, y quizá lo hizo a esa edad en que los niños comienzan a tener uso de razón, que en Ella, llena de gracia, debió de ser de una particular luminosidad; o quizá desde siempre… sin que mediara ningún acto formal. “Sobrado conocido tenia – afirma San Alfonso Maria de Liborio – a la niña Maria, que Dios no acepta corazones divididos, sino que los quiere por completo consagrados a su amor en conformidad con el precepto divino: Amaras a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Dt 6, 5, por lo que, desde el momento en que empezó a vivir, comenzó a amar a Dios con todas sus fuerzas y se le entrego por completo. Maria siempre perteneció a Dios; y esta pertenencia cada vez debió ser mas consciente, con un amor que alcanzaba en toda ocasión y circunstancia una nueva plenitud.
Hoy puede ser una buena oportunidad – todos los días lo son – para que, meditando en esta fiesta de Maria, en la que se pone de manifiesto su completa dedicación al Señor, renovemos nosotros nuestra entrega a Dios en medio de los normales quehaceres cotidianos, en el lugar en el que nos ha puesto el Señor. Pero hemos de tener en cuenta que todo paso adelante en nuestra unión con Dios ha de pasar necesariamente por un trato mas frecuente con el Espíritu Santo, Huésped de nuestra alma, a quien Nuestra Señora fue tan dócil a lo largo de su vida. Hoy, para pedir esta gracia, nos puede ayudar la oración que compuso para su devoción personal el Venerable Siervo de Dios, hoy Santo José Maria Escrivá de Balaguer:
“Ven, ¡Oh Santo Espiritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos; fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo; inflama mi voluntad…
He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo después, mañana.
¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras”
Feceva
¿Que es el Rosario?

EL SANTO ROSARIO
"El alma que se encomiende a mí por el rezo del Rosario no perecerá"
Promesa de la Santísima Virgen María.
QUE ES EL ROSARIO
La palabra Rosario significa "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le están dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la más importante de todas.
El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal.
En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos quince misterios originales se han dividido en tres grupos: Gozosos, Dolorosos y Gloriosos. En 2002 su Santidad Juan Pablo II agregó los Misterios Luminosos.
La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.
La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma con 15 misterios en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rápidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.
COMO REZAR EL ROSARIO
Para recitar el Rosario con verdadero provecho se debe estar en estado de gracia o por lo menos tener la firme resolución de renunciar al pecado mortal. (Para rezar desde tu computadora solo presiona la tecla (intro en: Gozosos, Dolorosos, Gloriosos y/o Luminosos)
1. Mientras se sostiene el Crucifijo hacer la Señal de la Cruz y luego recitar el Credo.
2. En la primera cuenta grande recitar un Padre Nuestro.
3. En cada una de las tres siguientes cuentas pequeñas recitar un Ave María.
4. Recitar un Gloria antes de la siguiente cuenta grande.
5. Anunciar el primer Misterio del Rosario de ese día y recitar un Padre Nuestro en la siguiente cuenta grande.
- Los Misterios Gozosos son meditados los lunes y sábados, los domingos de Adviento y domingos después de la Epifanía hasta la Cuaresma. Los misterios Dolorosos son meditados los martes y viernes, y los domingos en Cuaresma. Los misterios Gloriosos son meditados los miércoles y domingos. Los misterios Luminosos son meditados los jueves.
6. En cada una de las diez siguientes cuentas pequeñas (una década) recitar un Ave María mientras se reflexiona en el misterio
7. Recitar un Gloria luego de las diez Ave Marías. También se puede rezar la oración de Fátima.
8. Cada una de las siguientes décadas es recitada de la misma manera: anunciando el correspondiente misterio, recitando un Padre Nuestro, diez Ave Marías y un Gloria mientras se medita en el misterio.
9. Cuando se ha concluido el quinto misterio el Rosario suele terminarse con el rezo del Salve Reina.
BENEFICIOS DEL ROSARIO
1. Nos eleva gradualmente al perfecto conocimiento de Jesucristo.
2. Purifica nuestras almas del pecado.
3. Nos permite vencer a nuestros enemigos
4. Nos facilita la práctica de las virtudes
5. Nos abrasa en amor de Jesucristo.
6. Nos consigue de Dios toda clase de gracias.
7. Nos proporciona con qué pagar todas nuestras deudas con Dios y con los hombres.
BENDICIONES DEL ROSARIO
- Los pecadores obtienen el perdón.
- Las almas sedientas se sacian.
- Los que están atados ven sus lazos desechos.
- Los que lloran hallan alegría.
- Los que son tentados hallan tranquilidad
- Los pobres son socorridos
- Los religiosos son reformados.
- Los ignorantes son instruidos.
- Los vivos triunfan sobre la vanidad.
- Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.
Feceva
Mediadora de todas las gracias

MARIA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS
Mediadora ante El Mediador
Uno solo es Dios, así nos enseña San Pablo y uno también el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entrego a sí mismo en rescate de todos (1).
La Virgen María Nuestra Señora coopero de modo singularisimo a la obra de Redención de su Hijo durante toda su vida. En primer lugar, el libre consentimiento que otorgo en la Anunciación del Angel era necesario para que la Encarnación se llevara a cabo. Era, afirma Santo Tomas de Aquino, como si Dios Padre hubiera esperado el asentamiento de la humanidad por la voz de María. Su Maternidad divina la hizo estar unida íntimamente al misterio de la Redención hasta su consumación en la Cruz, donde Ella estuvo asociada de un modo particular y único al dolor y muerte de su Hijo.
Allí nos recibió a todos, en la persona de San Juan, como hijos suyos. Por eso “La Misión maternal de María no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien, sirve para demostrar su poder” (2). María es la Mediadora ante el Mediador, que es Hijo suyo; se trata de “Una mediación en Cristo” que “Lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta”.
Ya en la tierra, Santa María ejerció esta maternal mediación al santificar a Juan el Bautista en el seno de Isabel (3). Y también en Cana, a instancias de la Virgen, realizo Jesús su primer milagro (4); un prodigio maternal que soluciono un pequeño problema domestico en la boda a la que asistía invitada. San Juan señala los frutos espirituales de esta intervención: “Y sus discípulos creyeron en Él”. La Virgen intercedería cerca de su Hijo como todas las madres, en multitud de ocasiones que los Evangelios la han designado: “Asunta a los cielos”, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna.
Con su amor materno, cuida de todos los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedades hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada.
Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de: “Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora”
Por la intercesión ante su Hijo, Nuestra Señora nos alcanza y nos distribuye todas las gracias, con ruegos que jamás pueden quedar defraudados.
¿Que va a negar Jesús a quien le engendro y llevo en su seno durante nueve meses y estuvo siempre con Él, desde Nazaret hasta su Muerte en la Cruz?
El Magisterio nos ha enseñado el camino seguro para alcanzar todo lo que necesitamos. “Por expresa voluntad de Dios, así lo puntualiza el Papa León XIII, ningún bien nos es concedido si no es por María y como nadie puede llegar al Padre sino por el Hijo, así generalmente nadie puede llegar a Jesús sino por María”. No tengamos reparo alguno en pedir una y otra vez a la que se ha llamado “Omnipotencia suplicante”. Ella nos escucha siempre; también ahora.
No dejemos de poner ante su mirada benévola esas necesidades, quizás pequeñas, que nos inquietan en el momento presente: conflictos domésticos, apuros económicos, un examen, unas oposiciones, un puesto de trabajo que nos es preciso. Y también aquellas que se refieren al alma y que nos deben inquietar mas: la lejanía de Dios o la correspondencia a la vocación de un pariente o de un amigo, la gracia para superar una situación difícil o adelantar en una virtud, él aprender a rezar mejor.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros … En el Cielo, muy cerca de su Hijo, Ella dirige nuestra oración ante Él, la endereza, si en algo iba menos recta y la perfecciona.
TODAS LAS GRACIAS NOS VIENEN POR MARIA
Todas las gracias, grandes y pequeñas, nos llegan por María.
Nadie se salva, OH Santísima, si no es por medio de Ti.
Nadie sino por Ti, se libra del mal.
Nadie recibe los dones divinos, si no es por tu mediación.
¿Quién, después de tu Hijo, se interesa como Tu por él genero humano?
¿Quién como Tu nos protege sin cesar en nuestras tribulaciones?
¿Quién nos libera con tanta presteza de las tentaciones que nos asaltan?
¿Quién se esfuerza tanto como Tu en suplicar por los pecadores?
¿Quién toma su defensa para excusarlos en los casos desesperados?
Por esta razón el afligido se refugia en Ti, el que ha sufrido la injusticia acude a Ti, el que esta lleno de males invoca tu asistencia.
La sola invocación de tu nombre ahuyenta y rechaza al malvado enemigo de tus siervos y guarda a estos seguros e incólumes. Libras de toda necesidad y tentación a los que te invocan, previniéndoles a tiempo contra ellas.
Los cristianos, de hecho, nos dirigimos a la Madre del Cielo para conseguir gracias de toda suerte, tanto temporales como espirituales. Entre estas pedimos a Nuestra Señora la conversión de personas alejadas de su Hijo y para nosotros, un estado de continua conversión del alma, una disposición que nos hace sentirnos en camino cada día, luchando por mejorar, por quitar los obstáculos que impiden la acción del Espíritu Santo en el alma. Su ayuda nos es necesaria continuamente en el apostolado; Ella es la que verdaderamente cambia los corazones. Por eso, desde la antigüedad, María es llamada “Salud de los enfermos, refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos, reina de los Apóstoles, de los mártires”
Su mano, generosa como la de todas las madres, es dispensadora de toda suerte de gracias y aun en cierto sentido, de la gracia de los sacramentos; porque Ella nos los ha merecido en unión con Nuestro Señor en el Calvario y nos dispone además con su oración a acercarnos a esos sacramentos y a recibirlos convenientemente; a veces hasta nos envía al sacerdote sin el cual esa ayuda sacramental no nos seria otorgada.
En sus manos ponemos hoy todas nuestras preocupaciones y hacemos el propósito de acudir a Ella diariamente muchas veces, en lo grande y en lo pequeño.
UN CLAMOR CONTINUO, DE DIA Y DE NOCHE, SUBE HASTA LA MADRE DEL CIELO.
En la Virgen María se refugian los fieles que están rodeados de angustias y peligros, invocándola como Madre de misericordia y dispensadora de la gracia. En Ella nos refugiamos nosotros todos los días. En el Avemaría, le rogamos muchas veces: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen”. Ese ahora es repetido en todo el mundo por millares de personas de toda edad y color, que piden la gracia del momento presente.
Es esta la gracia más personal, que varia con cada uno y en cada situación. Aunque alguna vez, sin querer, estemos algo distraídos, Nuestra Señora, que no lo esta nunca y conoce nuestras necesidades, ruega por nosotros y nos consigue los bienes que necesitamos. Un clamor grande sube en cada instante, de día y de noche, a Nuestra Madre del Cielo: “Ruega por nosotros pecadores, ahora …”.
¿Cómo no nos va a oír, como no va a atender estas suplicas?
Desde el Cielo conoce bien nuestras necesidades materiales y espirituales y como una madre llena de ternura ruega por sus hijos.
Cada vez que acudimos a Ella, nos acercamos más a su hijo. María es siempre el camino que conduce a Cristo. Cada encuentro con Ella se resuelve necesariamente en un encuentro con Cristo mismo.
¿Que otra cosa significa el mismo recurso a María, sino un buscar entre sus brazos, en Ella y por Ella y con Ella a Cristo, nuestro Salvador?
Es abrumadora la cantidad de motivos y razones que tenemos para acudir confiadamente a María, en la seguridad de que siempre seremos escuchados, recordándole que jamás de oyó decir, que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos acudo, Virgen Madre de las Vírgenes, Madre de Dios, no desechéis mis suplicas.
En estos últimos tiempos, en el cuál nos preparamos para El Tercer Milenio, acudiremos a Ella rezando con más atención el Santo Rosario, como pide la Iglesia. En esta oración, la preferida de la Virgen, no dejaremos de poner intenciones ambiciosas, con la seguridad de que seremos escuchados.
Feceva
Nuestra Señora de la Mirada

MARIA: Nuestra Señora de la mirada
Padre, hoy te quiero agradecer el regalo más infinitamente precioso que nos has dado: Tu Madre.
Cuando decidiste revelarte, ya en tu misericordia más íntima y escondida, tenías celosamente guardada y preparada desde siempre, a la que habría de ser Tu Madre. No te costó mucho encontrarla. Ella siempre estuvo atenta y fiel a su misión. Esperaba tu momento.
Y en un lugar perdido, elegiste a una sencilla mujer, HUMANA como nosotros, parecida como nosotros, de carne y hueso pero muy diferente a nosotros, para que Tú también fueras uno como nosotros.
De pronto se sintió turbada emocionalmente. Su aprecio de sí no le permitía tomar conciencia de lo que iba a suceder. Pero el Angel al calmarle el temor y escuchar que Tú estabas en ella en la plenitud de la Gracia, no dudó un instante y ahí en ese segundo sublime comenzó a ser tu Madre, pero también Madre nuestra.
Nos dejó entonces su precioso legado:
¡YO SOY LA SERVIDORA DEL SEÑOR; HAGASE EN MI LO QUE HAS DICHO!
María:
Te doy gracias por estar a nuestro lado. Eres don incondicional y servicio desinteresado. No nos abandonas nunca y eres Madre educadora que nos corriges y sostienes cuando nos distanciamos del Creador.
Eres Auxiliadora en las pruebas y Mediadora en nuestras necesidades. Pero más que nada: eres Madre, que nos cuidas, nos proteges y nos guías en el crecimiento del espíritu y en el amor a los demás.
Nos dejaste el ejemplo:
Hablaste poco y te retiraste a un costado, pero con firme presencia. Sufriente al pie de la cruz y maestra de la perseverante oración.
Hoy te quiero regalar un nuevo título: Nuestra Señora de la Mirada.
Tus ojos brillosos reflejan la ternura y la emoción de tu corazón, vacío de sí pero colmado en plenitud de un amor generoso, dispuesta a escuchar y a interceder ante tu Hijo querido.
Y ese especialísimo Don que Dios te regaló, lo tienes en tu mirada, que trasunta la limpieza de tu alma y la fidelidad a tu compromiso.
Mirada de ATENCION hacia nuestro sufrimiento y nuestras infidelidades para transformarlas en ofrecimiento silencioso.
Mirada atenta para que no nos desviemos del camino. Mirada tierna y siempre despierta para hacernos sentir hijos predilectos del Amor del Padre.
Mirada...que da fuerza y alegría para ir al encuentro de quien dio su vida por nosotros.
Madre, te damos gracias por estar incondicionalmente siempre a nuestro lado.
Jesús les decía también:
Yo les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto descender el Reino de Dios con todo su poder.
Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó aparte, ellos solos, a un monte muy alto. Y allí cambió de aspecto delante de ellos.
Sus ropas se volvieron muy resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo sería capaz de blanquearlas de ese modo. Y se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús.
Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: Maestro, ¡qué bueno que estemos aquí!, levantemos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban aterrados.
En eso se formó una nube que los cubrió con su sombra y desde la nube llegaron estas palabras: ESTE ES MI HIJO AMADO: A EL HAN DE ESCUCHAR.
Y de pronto, como miraron a su alrededor, no vieron ya a nadie; sólo Jesús estaba con ellos. Mc 9, 1-8.
La Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
San Luis María Grignion de Monfort
Devoción interior
La verdadera devoción a la Santísima Virgen es interior. Es decir, procede del espíritu y del corazón, de la estima que se tiene de Ella, de la alta idea que nos hemos formado de sus grandezas y del amor que le tenemos.
Devoción tierna
Es tierna, vale decir, llena de confianza en la Santísima Virgen, como la confianza del niño en su querida madre. Esta devoción hace que recurras a la Santísima Virgen en todas tus necesidades materiales y espirituales con gran sencillez, confianza y ternura e implores la ayuda de tu bondadosa Madre en todo tiempo, lugar y circunstancia:
· En las dudas, para que te esclarezca.
· En los extravíos, para que te convierta al buen camino.
· En las tentaciones, para que te sostenga.
· En las debilidades, para que te fortalezca.
· En los desalientos, para que te reanime.
· En los escrúpulos, para que té libre de ellos.
· En las cruces, afanes y contratiempos de la vida, para que te consuele y finalmente:
· En todas las dificultades materiales y espirituales. María es tu recurso ordinario, sin temor de importunar a tu bondadosa Madre ni desagradar a Jesucristo.
Devoción santa
La verdadera devoción a la Santísima Virgen es santa. Es decir, te lleva a evitar el pecado e imitar las virtudes de la Santísima Virgen y, en particular, su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración continua, su mortificación universal, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina. Estas son las diez principales virtudes de la Santísima Virgen.
Devoción constante
La verdadera devoción a la Santísima Virgen es constante. Te consolida en el bien y hace que no abandones fácilmente las prácticas de devoción. Te anima para que puedas oponerte a lo mundano y sus costumbres y máximas; a lo carnal y sus molestias y pasiones; al diablo y sus tentaciones. De suerte que si eres verdaderamente devoto de María, huirán de ti la veleidad, la melancolía, los escrúpulos y la cobardía. Lo que no quiere decir que no caigas algunas veces ni experimentes algunos cambios en tu devoción sensible. Pero, si caes, te levantarás, tendiendo la mano a tu bondadosa Madre; si pierdes el gusto y la devoción sensible, no te acongojarás por ello. Porque, el justo y fiel devoto de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos corporales.
Devoción desinteresada
Por último, la verdadera devoción a la Santísima Virgen es desinteresada. Es decir, te inspirará no buscarte a ti mismo, sino sólo a Dios en su Santísima Madre. El verdadero devoto de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu de lucro o interés, ni por su propio bien temporal o eterno, sino únicamente porque Ella merece ser servida y sólo Dios en Ella. Ama a María, pero no por lo favores que recibe o espera recibir de Ella, sino porque Ella es amable.
Por esto la ama y sirve con la misma fidelidad en los sinsabores y sequedades que en las dulzuras y fervores sensibles. La ama lo mismo en el Calvario que en las bodas de Cana.
¡Ah! ¡Cuán admirable y precioso es delante de Dios y de su Santísima Madre el devoto de María que no se busca a sí mismo en los servicios que le presta!
Pero, ¡qué pocos hay así! Para que no sea tan reducido ese número estoy escribiendo lo que durante tantos años he enseñado en mis misiones pública y privadamente con no escaso fruto.
Muchas cosas he dicho ya de la Santísima Virgen. Muchas más tengo que decir. E infinitamente más serán las que omita, ya por ignorancia, ya por falta de talento o de tiempo. Cuanto digo responde al propósito que tengo de hacer de ti un verdadero devoto de María y un auténtico discípulo de Jesucristo.
¡Oh! ¡Qué bien pagado quedaría mi esfuerzo, si este humilde escrito cae en manos de una persona bien dispuesta, nacida de Dios y de María y no de la sangre ni de la carne ni de la voluntad de varón (Jn 1, 13) le descubre e inspira, por gracia del Espíritu Santo, la excelencia y precio de la verdadera y sólida devoción a la Santísima Virgen, que ahora voy a exponerte!
Si supiera que mi sangre pecadora serviría para hacer penetrar en tu corazón, lector amigo, las verdades que escribo en honor de mi amada Madre y soberana Señora, de quien soy el último de los hijos y esclavos, con mi sangre en vez de tinta trazaría estas líneas. Pues, abrigo la esperanza de hallar personas generosas, que por su fidelidad a la práctica que voy a enseñarte, resarcirán a mí amada Madre y Señora por los daños que ha sufrido a causa de mi ingratitud e infidelidad.
Hoy me siento más que nunca animado a creer y esperar aquello que tengo profundamente grabado en el corazón y que vengo pidiendo a Dios desde hace muchos años, a saber, que tarde o temprano, la Santísima Virgen tenga más hijos, servidores y esclavos de amor que nunca y que, por este medio, Jesucristo, reine como nunca en los corazones.
Oración
Querida Madre:
Ayúdame a despojarme de todo lo que me intranquiliza, para que en silencio y pobreza, el Espíritu de Dios pueda llegar hasta mí y encontrar en mi alma un ambiente sereno de acogida y entrega.
Haz que mi inteligencia se abra a su luz, y aprenda a ver con los ojos de Dios.
Regálame la profunda comprensión del corazón, que tanta sabiduría da a los que aman.
Abreme al querer del Padre y confirma mi ser y mi obrar según su santa voluntad.
María, Nuestra Educadora
Jean Lafrance
La devoción apunta a nuestra oración a María, mientras que el abandono evoca lo que fue la ley fundamental de su vida, su obediencia en fe que corresponde a lo que dice al ángel. "Hágase en mí según tu palabra". Esto es lo que más me ha impresionado en la vida de los grandes devotos de María, y lo que nosotros podemos experimentar cuando nos la llevemos a nuestra casa, como hizo San Juan siguiendo el deseo de Jesús. (Jn 19, 27). Es una iniciación a la renuncia de nuestra propia voluntad para abandonarnos en todo momento a la voluntad de Dios.
Tengo que confesar que me resultó asombroso hacer esta experiencia porque comprobé con terror y dicha como intervenía en todos los sectores de nuestra vida para guiarnos. Creo que incluso interviene más en los detalles mínimos de nuestra existencia que en los grandes acontecimientos en los que la voluntad de Dios se nos manifiesta por los mandamientos y los consejos.
María interviene para educarnos espiritualmente.
Es como si Ella volviese a tomar uno a uno los acontecimientos de nuestra vida, sobre todo los más mínimos, para mostrarnos como hemos obedecido o desobedecido a las dulces sugestiones del Espíritu que murmura en nuestro corazón la voluntad de Dios.
Se comprende que Ella actúe así en nosotros porque así actuaba cuando quería descubrir lo que Dios esperaba de Ella. Dos veces dice el Evangelio de Lucas: "María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón"
Bajo la dulce presión del Espíritu, nos muestra lo que Dios hace en nosotros y lo que nosotros deshacemos o al menos contrariamos. Nos sugiere que hagamos cosas pequeñas, pequeñas renuncias, ya que no somos capaces de hacer las grandes.
Sobre todo nos hace descubrir nuestras infidelidades y pecados. Por ser la Purísima, la Inmaculada, Dios pudo reflejarse en Ella. Cuando nos miramos a través de su rostro, vemos las menores deformaciones y las manchas que ensucian el nuestro; Ella se apresura a invitarnos a la conversión, para que Dios pueda a su vez reflejarse en nosotros. A esto lo llamo hacer un pacto con la verdad, es decir confesar que entre Dios y nosotros hay obstáculos que no conocemos y que estorban su acción en nosotros. Si pedimos entonces a la Virgen que interceda por nosotros, pecadores, el Espíritu Santo puede hacer renacer la verdad en nosotros.
Lo mismo ocurre con las heridas del pecado e incluso con todas las demás heridas que proceden de nuestra educación, nuestra herencia y hasta de nuestras experiencias desgraciadas. Ella nos las recuerda, hace que las reconozcamos y al mismo tiempo, nos enseña la oración de intercesión para que la raíz que alimentaba el sufrimiento de estas heridas se difumine y desaparezca.
Estas heridas del pecado se convierten entonces en heridas de amor, cauterizadas por el fuego del Espíritu en la intercesión de María. Nos enseña también que nuestras heridas secretas son el reverso de una realidad más hermosa que constituye nuestra riqueza. Cuando nadie nos comprende, debemos ir a refugiarnos en María para recibir el consuelo del Espíritu.
Recibimos la gracia de curación siempre por la oración de intercesión y únicamente por la oración. Pero al pasar por María, recibimos además una gracia más importante, pues Ella tiene el arte de hacer de nosotros hombres y mujeres únicamente consagrados a la oración. No saldremos nunca de rezar a María sin haber recibido de Ella una palabra si sabemos escucharla. Ella tiene el arte de desvelar las cosas ocultas y secretas pero, al mismo tiempo, las reviste de la dulzura de su misericordia. Cuando cura una llaga, lo hace con tanta delicadeza y tanta dulzura que apenas se siente que su mano nos roza.
Es interesante ver como la Virgen educaba en la oración a Santa Catalina Labouré (a quien le manifestó y confió la difusión de la Medalla Milagrosa).
Ella misma nos ha dicho cómo se ponía en oración de una manera sencilla, al alcance de todos: "Cuando voy a la capilla me pongo delante de Dios y le digo: Señor, heme aquí, dame lo que quieras. Si me da algo, me pongo muy contenta y le doy las gracias. Si no me da nada, le doy gracias también, porque no merezco más.
Después le digo todo lo que viene al alma; le cuento mis penas y alegrías y escucho. Si le escucháis, El os hablará también, pues con Dios hay que hablar y escuchar. El habla siempre cuando se va buena y sencillamente".
Cuando nos abandonamos totalmente a la voluntad de Dios, como lo hizo la Virgen y todos los que se consagraron a Ella, el mismo Señor empieza a guiarnos. La Virgen nos toma de la mano, como lo hace un maestro con su alumno, y nos muestra momento tras momento lo que el Padre espera de nosotros.
Ahí se encuentran la verdadera paz, la alegría y la libertad.
Feceva.
El misterio de MARIA

EL MISTERIO DE MARIA
La Vida en Familia
Poco sabemos de la vida familiar de Maria. La Biblia casi no dice nada. La vida de Maria fue seguramente como la de cualquier otra joven de Nazaret: Traer agua, arreglar la casa, ayudar en la educación de los hermanos menores, conversar en la fuente, leer y meditar la Biblia, rezar a Dios en silencio, participar en las fiestas y los rezos del pueblo. Nosotros la llamamos Maria, pero en aquel tiempo el pueblo la llamaba MIRIAM.
La Biblia no dice nada tampoco sobre los padres de Mirían, pero los cristianos sabemos por la tradición que se llamaban Joaquín y Ana. De sus padres recibió su fe en Dios, su amor a la vida y la esperanza en el futuro de su pueblo, con el que sin duda se identificaba.
DIOS esta contigo, MARIA
Como en la vida de las grandes figuras del Antiguo Testamento, Dios se hizo presente en la vida de Maria. El ángel Gabriel vino y le dijo: “Alégrate, llena de gracia; el Señor esta contigo”. Traduciendo mejor estas palabras para la gente, pueden decir: “Maria, amada y favorecida por la gracia. El Señor esta contigo. Lc 1, 28.
Maria quedo muy impresionada con este saludo del ángel y no sabia bien lo que significaban aquellas palabras. Lc 1, 29. Y no era para menos, pues se trataba de dos asuntos muy importantes: “Favorecida por la Gracia” - “Dios esta contigo”.
Favorecida por la Gracia
En la Biblia, la palabra gracia indica el amor y el cariño con que Dios ama a su pueblo, la fidelidad con que El lo sustenta y el compromiso que El asumió consigo mismo de estar siempre con ese pueblo para liberarlo.
En el Antiguo Testamento, el pueblo siempre fue objeto de este amor fiel de Dios Maria lo sabia muy bien, pues conocía la historia de su pueblo. Y ahora, conforme a las palabras del ángel, toda esta carga de amor fiel de Dios para con su pueblo y todo su compromiso de libertar a los oprimidos estaban siendo concentrados en su persona. Ella, Maria, era “Favorecida por la Gracia”. Era objeto de aquella gracia con que Dios querría beneficiar a su pueblo.
Dios esta contigo
Dios siempre estuvo con su pueblo. Cuando El llamaba a alguien para una misión importante para su pueblo, la palabra de garantía era siempre la misma: “Yo estoy contigo” Así fue con Moisés. Ex 3, 12, con Jeremías Jer 1, 8 y con tantos otros. Y ahora, el ángel declara que este mismo Dios libertador estaba con Maria.
Algo muy importante iba a acontecer. Toda la historia, conducida por Dios con tanto amor y llevada adelante por el pueblo con tanta dificultad y sufrimiento, confluyo en la persona de Maria y parecía estar llegando a su punto decisivo. Ella era, en aquel momento, la representante de todo el pueblo. No nos puede extrañar que Maria, persona humilde y pobre, se quede confusa e impresionada ante el saludo del ángel.
Hágase en Mí según Tu Voluntad
Maria no es Dios, sino una criatura, no están en el mismo nivel. Pero están misteriosamente relacionados, porque Cristo es Hijo de Dios y también hijo de Maria. En cuanto Dios. Es Hijo verdadero de Dios desde toda la eternidad y en cuando hombre, es también hijo verdadero de Maria, en el tiempo. Como los cristianos nos identificamos con Cristo, somos hijos de Dios y también hijos de Maria.
La vida cristiana ha tenido siempre en Maria un punto de referencia. Es una consecuencia del instinto de la fe. Cualquiera entiende que Cristo ama a su Madre y que le agrada el cariño que por Ella sienten los cristianos. Es la lógica del amor que en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, no puede fallar.
Además, en Maria se da una realización perfecta de la misión salvadora de Cristo. Por eso, sirve de modelo para todos los cristianos. Ella ha sido, desde su concepción, salvada del pecado. Concebida Inmaculada y llena de la gracia de Dios. El Espíritu Santo ha estado en Ella desde el principio y la ha llenado de sus dones: “Llena de gracia, el Señor es contigo”
Ella es Maria: La primera cristiana. La primera que ha creído en el misterio de Cristo. La primera que se ha puesto al servicio de su misterio de redención: “Hágase en mi según tu Palabra” . La primera también que ha pasado por la Resurrección de Cristo, al ser llevada al cielo en cuerpo y alma.
La vida de Maria encierra una enseñanza muy valiosa. Ella, que ha sido entre todos los seres humanos, la mas bendecida por Dios, la que más fielmente ha cumplido su voluntad, ha llevado, sin embargo una vida completamente normal. Gastó su existencia en las pequeñas tareas del hogar; no hizo nada extraordinario, fuera de amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con todas sus fuerzas y de amar a todos los hombres, con el amor de Dios. Por eso, sirve de modelo para todos los cristianos y para todas las circunstancias de la vida. El mensaje de Maria es que la realización del Reino de Dios, de la misión salvadora de Cristo, no necesita de grandes ocasiones, se cumple en todas las tareas humanas, si están hechas con amor de Dios.
Madre de La Iglesia
Maria tuvo un papel importante en los primeros momentos de la Iglesia, porque los primeros cristianos se congregaron junto a ella, antes de Pentecostés, cuando todavía temían anunciar el mensaje de Cristo. Y ha ocupado siempre un lugar importante en la historia de la Iglesia. Maria, en cuyo seno se formo el cuerpo físico de Cristo, cumple también un papel de Madre con respecto al Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Por eso el Papa Pablo VI, durante el Concilio Vaticano II, quiso declararla solemnemente: “Madre de la Iglesia”
La piedad cristiana no se equivoca cuando ha sentido siempre cercana la presencia de Maria y cuando ha acudido a Ella para aprender a ser fiel a Cristo. Al amar a Maria, se repite en cada cristiano ese rasgo de la figura de Cristo.
Hija de DIOS y del Pueblo
Esto se explica muy sencillamente. Por dos motivos.
· Primero: Maria era mucho más que una joven sencilla. Era portadora de la esperanza de todo un pueblo, del pueblo de Dios.
· Segundo: Maria, además de ser del pueblo, era también de Dios totalmente, y Dios estaba con ella.
Hija de Dios y del pueblo. Estos dos puntos marcan la vida de Nuestra Señora. Es por lo que el Pueblo la venera con tanto entusiasmo, caminando en pos de ella por los caminos de la vida e invocando su nombre con fervor. Por eso exactamente el pueblo espera en los que trabajan por su liberación.
Para poder ser del pueblo, tiene que ser de Dios. Para poder ser de Dios tiene que ser del pueblo. Eso es lo que Dios y el pueblo anhelan.
Hija de Dios y del pueblo. Son estos dos grandes retratos los que La Biblia nos da de Nuestra Señora y que la Iglesia conserva. En un tercer retrato, La Biblia muestra como Maria sabe unir en su vida su amor a Dios y al pueblo.
La acción del Espíritu Santo
Mucha gente se pregunta: ¿Será verdad que Jesús nació de una virgen? No acaban de creerlo porque los niños siempre se sabe que no nacen de vírgenes.
Estas personas son como Maria, que preguntaba: ¿Cómo sucederá eso, si no vivió con un hombre?. Lc 1, 34. Son como Nicodemo que preguntaba: “¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Podrá entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?” Jn 3, 4. Satisfechas de su ciencia, tales personas no pueden entender la acción del Espíritu Santo.
Para que se puede entender la acción del Espíritu Santo en Maria, no basta solo la ciencia. Debemos fijarnos también en lo que este mismo Espíritu esta realizando hoy. Dios no cambia fácilmente. Lo que La Biblia afirma sobre Maria, es lo que en la actualidad esta aconteciendo también con el pueblo humilde que, como Maria, se abre a la Palabra de Dios y procura vivirla.
MARIA: Madre y Virgen
¡Maria, Madre y Virgen! Eso es mucho más que una cuestión biológica, mucho más que una cuestión científica. Es el retrato fiel del modo de obrar de Dios con su pueblo.
Cuando Dios actúa, siempre realiza algo totalmente nuevo. Lo que Dios realiza no cabe en ninguno de nuestros esquemas. Dios es creador. Hace las cosas sin recursos. No depende de nosotros, ni nos viene a consultar si estamos de acuerdo con El o si su acción encaja en los esquemas de nuestra ciencia. Nosotros si dependemos de El. Dios nos amo primero. Es El que siempre toma la iniciativa. Cuando Dios entra en escena, todo lo cambia. Siempre sorprende. El es libre. Y donde existe el Espíritu del Señor, allí comienza a existir la libertad. 2 Cor 3, 17.
No es fácil entender los caminos de Dios. Nos pide conversión no solo en nuestro comportamiento. Esto no es tan difícil; basta que tengamos fuerte voluntad. Pero Dios nos pide que cambiemos en nuestro modo de pensar. Hay que caer del caballo como San Pablo. También hay que creer que Dios es capaz de realizar lo imposible, lo mismo hoy que siempre. Hay que reconocer que El es más grande que nuestra conciencia, “lo conoce todo”1 Jn 3, 20.
Los hermanos de JESUS
Hay una discusión entre católicos y protestantes en torno a “los hermanos de Jesús”. Esta expresión sale varias veces en los evangelios.
Los protestantes, apoyándose en su propia tradición explican esta expresión al pie de la letra y dicen: “Maria tuvo mas hijos.(Hijos de Maria – Hermanos de Jesús) No es virgen”. De hecho, San Marcos dice que los hermanos de Jesús eran cuatro y da los nombres: “Santiago, José, Judas y Simón”Mc 6, 3. Además, también habla de “las hermanas de Jesús”. Así junto con Jesús serian al menos siete hermanos, todos hijos de José y Maria.
Si analizamos La Palabra, encontraremos que no dice hijos de Maria, dice: el hijo de Maria. En cambio, si dice hermanos de Jesús Mt 13, 55. Profundicemos un poco más Las Sagradas Escrituras.
Gen 12, 5 dice: “Abram tomo a Saray, su esposa, y a Lot, hijo de su hermano” quiso decir su sobrino.
Gén 13, 8 dice: “Así, pues, Abram le dijo a Lot: Mira, es mejor que no haya peleas entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, puesto que somos hermanos” se refería a que eran primos.
Cant 4, 9-10 dice: “Me robaste el corazón, hermana mía, novia mía, me robaste el corazón !Que amorosas son tus caricias, hermana mía, novia mía, que delicioso es tu amor!” el relato se refiere a su esposa.
La Virgen Maria solo tuvo un único hijo, Jesús, y permaneció Virgen hasta el fin de su vida. Nosotros como Católicos, no podemos entender al pie de la letra la expresión “hermanos de Jesús” pues en el tiempo de Jesús la palabra “hermano” era muy elástica. Dentro de esta palabra “hermano” cabía mucha gente, no solo hermanos, hijos de los padres, sino también, los primos y otros parientes.
No eran hijos de MARIA
Los protestantes insisten y sostienen en su campaña de desprestigiar a Nuestra Madre; que si tuvo otros hijos: “Santiago, hermano del Señor” Gal 1, 19.
Hermanos remitamos también nosotros a La Palabra:
Mt 10, 2-4 dice: “Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomas y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo; Tadeo. Simón, el cancaneo y Judas Iscariote, que fue el que lo traiciono”.
Mt 27, 55-56 dice: “También estaban allí, observando de lejos, algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo. Entre ellas, Maria Magdalena, Maria madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo (Santiago y Juan)”.
Esa mujer, prima de Maria, es la madre de los hermanos de Jesús. Pues resultaría absurdo que el Evangelio que narra la vida de Jesús designara a su madre, como la madre de Santiago y José. Esa mujer es Maria, mujer de Cleofás a la que Juan cita al lado de Maria, la madre de Jesús.”Jn 19, 25.
Así, aquellas personas llamadas hermanos o hermanas de Jesús, eran primos y primas. No eran hijos de Maria, ni hermanos de Jesús.
Hay que leer La Biblia con mucha profundidad y no superficialmente para sacar lo que a uno le conviene. Porque hermanos caeríamos en el dicho que reza así: “Cristiano ignorante, seguro protestante”.
JESUS hijo único de MARIA
Tenemos un indicio muy valioso de que Jesús era el hijo único de Maria en el hecho de que, a la hora de su muerte, Jesús se preocupaba por su madre y se la encomienda al discípulo amado. De haber tendí Maria numerosos hijos e hijas como sostienen los protestantes: ¿No resulta inexplicable la entrega de Maria a Juan? ¿Iba a entregar a su madre a Juan, que era un extraño y no pertenecía a la familia? ¿Hubieran permitido esto sus hermanos y sobre todo, sus hermanas? Jn 19, 25-27.
El Primogénito, todavía argumentan algunos por el nombre que se le da a Jesús de primogénito de Maria. Pero también aquí se confunde. Para nosotros la idea de primogénito evoca enseguida la existencia de otros hijos. Pero para los judíos, no. Y la razón es clara. Primogénito era el hijo que había que consagrar a Dios, hubiera, o no, otros hermanos. Por tanto desde el momento de nacer el hijo primero, era considerado primogénito y se consagraba a Dios como tal. Lc 2, 22-23
El mensaje de MARIA
De todas maneras, tanto los católicos como los protestantes tienen sus argumentos. Pero no conviene pelear por esto, ni perder mucho tiempo en discusiones, pues unos no van a convencer a otros. Cada cual se quedara con su opinión, que en el fondo, no depende de los argumentos, sino del amor. Lo importante es imitar el ejemplo de Maria y sobre todo su mensaje: “Hagan todo lo que El les mande” Jn 2, 5.
CONCLUSION
El Apocalipsis cuenta que la mujer dios a luz a un hijo varón y que el niño fue arrebato al cielo. Ap 12, 5-6. Esta es la descripción más breve de la vida de Jesús: nació de Maria en el portal de Belén, vivió 30 años en Nazaret, estuvo predicando al pueblo durante tres años y después, casi fue devorado por el dragón que lo condeno a muerte y lo mato en la cruz, pero intervino Dios y lo resucito. Lo arrebato de la muerte, de la boca del Dragón de Maldad y lo llevo al cielo donde lo sentó a su derecha. Ap 12, 4.
Allá en el cielo recibió todo el poder y se convirtió en el Señor de la historia. Ap 12, 10-12.
Humanamente hablando la mujer iba a perder. Pero Dios vino y se coloco al lado de la vida. La mujer venció y la vida venció. El Dragón de Maldad y de muerte fue derrotado. No tiene explicación. La flaqueza venció la fuerza.
Esta victoria de Dios nos garantiza la victoria final del bien, en esta lucha contra el mal que continua hasta hoy. Dios tomo partido y definió su posición. El Dragón de Maldad será derrotado.
Toda esta lucha inmensa comenzó muy humildemente, con la visita del ángel a la casa de Maria en Nazaret y con el nacimiento tan pobre de Jesús en Belén. Cuando el ángel vino, Augusto, el Emperador no supo nada. Nadie se entero. Pero las cosas grandes de Dios suelen acontecer en lo escondido de la vida de las personas humildes que creen que para Dios nada es imposible. Personas que merecen el elogio de Isabel a la Virgen Maria: “Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor”
Así, estas personas sencillas realizan las cosas realmente grandes, sin que casi se noten. Así fue la vida de una mujer de Nazaret a quien su pueblo la llamaba Mirían. Maria, la elegida de Dios. La esclava del Señor. A quien Dios le concedió su favor y Dijo Maria: “Yo soy la servidora del Señor; hágase en mi lo que has dicho” Lc 1, 26-38.
Feceva
¿Como hablar de MARIA hoy?

COMO HABLAR HOY DE LA VIRGEN MARIA
Cuando hay que hablar de María se encuentra uno como en apuros. No sabe por donde empezar, ya que la Virgen es un mundo terreno y divino al mismo tiempo. El nombre de María, parece uno de los más difíciles de pronunciarse para los cristianos de hoy. Se calla fácilmente de ella en la investigación, en los libros, en la oración cotidiana:
Unos, porque dicen que no sienten interés por María, la madre de un Señor en el que poco o nada creen y sobre todo, en el que no viven.
Otros porque, a pesar de haber transcurrido varios años desde que termino el Concilio Vaticano II (C.V. II), no han alcanzado a entender aun las líneas señaladas para situar a María en el lugar que le corresponde en el pensamiento y en la vida del cristiano, que es el mismo que le corresponde en la historia de nuestra salvación y han preferido no hablar de ella ni pensar en ella, como si el único camino para no deformar la figura de la Madre fuera ignorarla.
Otros, en fin, porque en resumidas cuentas, no saben quien es María y no lo saben porque no se han molestado en abrir las paginas de la Biblia donde aparecen los misterios de la vida de Cristo, que es hijo de María.
Por esto nos sobra razones para quienes amamos a María. Porque María camino y estuvo en la historia, hoy la vemos alejada de muchos que, por otra parte, no quisieran perderla, prueba de lo cual es que la buscan por caminos equivocados y hechos extraordinarios: No la buscan en la Palabra de Dios, pero si en el santuario o en la peregrinación o en la aparición mas o menos autentica.
La Iglesia nos invita a tener presente ciertos criterios en la visión de María, criterios que estaban muy en desuso en la piedad y en la vida mariana antes del C.V. II y de manera peculiar en cierta abundancia de la devoción mariana propia de países tan imaginativos y frescos en su pensar como alejados de la realidad en su reflexión.
Ante todo nos invita a encontrar a María tal como aparece en el Evangelio y no precisamente en las creaciones de la imaginación, sino en su puesto como Madre del Señor Jesús, con la totalidad de su función, que es demasiado grande como para que necesite aditamentos.
Reencontrarla así, cercana a nosotros como estuvo cercana a Jesús y a sus discípulos, a la Iglesia primitiva. Que no tengamos que buscar una Virgen milagrosa en el Evangelio, porque no la vamos encontrar, ya que no hizo ninguno, aunque dio a luz al Verbo de Dios y provoco el primer signo en Cana de Galilea.
Dentro de este criterio de atenerse a la Palabra de Dios, también nos invita a ver a María en su propia historia, que es parte de la historia de la salvación. Y por lo mismo ver: “La historia de su alma, del desarrollo de su fe y la historia de su misión”
Ante todo, el desarrollo de su fe. Es que, a fuerza de votos, muchos teólogos marianos nos tenían acostumbrados a una Virgen-Vidente desde el principio de su ser y no a una Virgen que tuvo que ignorar, dudar y creer y por lo mismo fue declarada dichosa por haber creído, es decir, porque, como nosotros, tuvo que vivir toda la aventura de la fe con sus consecuencias de oscuridad, noche y sufrimientos. Nos recuerdan lo que con igual encarecimiento nos puso de presente el C.V. II sobre la Virgen que: “Lo atado por la virgen Eva con su incredulidad, fue desatado por la Virgen María mediante su fe”, una fe que no es distinta de la de los demás, puesto que también ella, como nosotros, fue peregrina y tenia para su fe los mismos instrumentos que nosotros tenemos a nuestra disposición, si no es que el principal, Jesús con su Espíritu, estaba mas cercano de ella.
Nos invita también a encontrar en María la función esencialmente eclesial que le corresponde en nuestra vida espiritual, para lo cual, a su vez, tenemos que darnos cuenta de que la Iglesia no es un simple recipiente de nuestra existencia como cristianos y caminantes, sino que la Iglesia es la esencia misma de nuestro peregrinar y en ella querámoslo o no, María tiene una función dispuesta por la elección Divina.
Pablo en su carta a los Galatas solamente habla una vez de María cuando nos dice que el hijo de Dios nació de una mujer. (Ga 4, 4)
Lucas en los Hechos de los Apóstoles presenta a María en oración en medio de la primera comunidad cristiana, en espera de la efusión del Espíritu Santo (He 1, 14).
Marco también menciona a María y nos comenta en su Evangelio. Como era mucha gente sentada en torno a Jesús, le transmitieron este recado: “Oye, tu madre, tus hermanos y tus hermanas se encuentran fuera y preguntan por ti”. (Mc 3, 31-35).
Evidentemente, seria demasiado largo detenernos en los detalles de todo lo que dicen en los evangelios sobre la madre de Jesús, aunque es poco. El papel de María es muy escondido para ellos, podría decirse que solo por casualidad y que solamente cuando tienen que referirse a la madre de Jesús, la mencionan en episodios que no se refieren directamente a ella.
Juan introduce a María en la vida publica de su hijo cuando, en las bodas de Cana (Jn 2, 1-12), ella solicita a Jesús que realice su primer milagro. Es la iniciación del misterio de intercesión de la madre ante su hijo que no le niega nada. Es también en esta ocasión cuando los apóstoles tienen el primer conocimiento de María, la madre de su Maestro. La verdad hermanos es que los Doce todavía no comprenden mucho el misterio insondable de Jesús; menos aun el misterio de su madre en su maternidad excepcional. Pero por su intercesión discreta María hace crecer la fe de ellos. Porque, aquel primer milagro conseguido por la intercesión de María, revela la gloria de Jesús: Y creyeron en él sus discípulos, nos puntualiza Juan.
La maternidad espiritual de María, Madre de la Iglesia, se anuncia ya desde aquí. Alcanzara su culminación al pie de la cruz, al final del misterio publico de Jesús. Es que a esta presencia de María al principio de la vida publica corresponde.
También es Juan, que resalta la presencia de María al pie de la cruz al final del ministerio publico de Jesús (Jn 19, 25-27). Por una intención manifiesta, varios pormenores de las dos escenas se corresponden y se hacen eco. Cana es el comienzo de la glorificación de Jesús: La hora de este comienzo se anticipa por intercesión de María: “Mujer ¿Cómo se te ocurre? Aun no ha llegado mi hora”. Es como si Jesús le dijera a su madre: ¿Que quieres mujer? ¿Que tengo yo contigo, mujer? Es un sentimiento para rehusar una intervención que se juzga inoportuna. Pero Jesús no puede rehusar lo que su madre le pide. Es, sobre todo, el apelativo mujer lo que resulta insólito y que solamente se clarifica acudiendo a la presencia de María junto a la cruz, cuando la hora de la glorificación ha llegado y se consuma gracias y por medio del retorno del Hijo a la derecha del Padre: Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Después dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Jesús proclama la maternidad espiritual de María que se convierte, no solamente en la madre espiritual de Juan, sino en él, la madre de todos los que creen en Jesús, representados allí por el discípulo a quien Jesús amaba. Por esto dice al discípulo y a todos nosotros: “Ahí tienes a tu madre”
La expresión mujer, se clarifica como una evocación a la mujer Eva, la madre de todos aquellos a quienes la muerte del nuevo Adán, trae a la vida. Estas implicaciones de la expresión mujer se justifican en el conjunto del Evangelio Espiritual de Juan, él mas teólogo de los evangelistas. En él aparece María de pie junto a la cruz como la nueva Eva, con el alma traspasada por una espada (Lc 2, 35.) Y más claramente corredentora, asociada a la obra redentora de su Hijo que solo El podía realizar. Corredentora y nuestra madre espiritual, ella colabora a nuestra generación de hijos de Dios a través de su dolor. Desde Cana ella nos conduce hacia Cristo.
A lo largo de los siglos, el Señor ha querido multiplicar las señales de su asistencia misericordiosa y nos ha dejado a María como faro poderosísimo para que sepamos orientarnos cuando estemos perdidos.
Yo soy la Madre del amor hermoso, en mi esta toda la esperanza de vida y de virtud (Ecl 24, 24.)
Feceva
Un lugar para MARIA

UN LUGAR PARA MARIA
Es un privilegio llegar a vuestros corazones por intermedio de uno de los mensajes mas lleno de amor y de ternura, de llegar pronunciando ese nombre tan sublime MARIA. Para muchos resultara extraño; tenemos muchos hermanos que no participan de nuestra fe, de nuestro credo y queremos decirles que no tenemos nada en contra de ningún hermano que no sean miembro de Nuestra Iglesia y menos fue la intención de DIOS, de JESUS y de MARIA ser motivo de desunión. Si no al contrario MARIA desde el comienzo de la Iglesia fue motivo de unión, fue motivo de comunión entre los hermanos y hoy queremos al hablar de MARIA llevar esa unidad a nuestras familias, a nuestra Iglesia y a nuestro País.
Ciertamente hermanos MARIA no fue parte del mensaje de la primera evangelización. Los Apóstoles cuando empezaron a predicar, no empezaron a predicar sobre MARIA. El primer mensaje era a cerca de JESUS y este crucificado; pero cuando San Lucas que es el Evangelista que trata de poner todo en forma ordenada, como él lo dice en: Lc 1,1-4. San Lucas dice que el escribir el mensaje del Evangelio de una forma ordenada y hoy hermanos vemos a muchos que les encanta hablar de un JESUS que camina sobre las aguas, hablar de un JESUS que muere y resucita, un JESUS que sana a los enfermos, pero no podemos hablar de un JESUS que hace maravillas, si no hablamos primero de un JESUS que se encarna y nace.
Todo comienza en forma ordenada cuando una mujer dice: “Sí” al Plan de Dios. No se puede hermano es lógico; por eso San Lucas dice: “Yo quiero poner todo en forma ordenada” y la forma ordenada para él es dedicar todo el Capitulo 1 y 2 de su Evangelio a hablar acerca de la VIRGEN MARIA. No se puede tener un JESUS así aparecido del aire. Si DIOS hubiera querido eso JESUS hubiera bajado de una nube, pero el SEÑOR quiso a este JESUS encarnándose en una mujer llamada MARIA, porque la forma ordenada de narrar el Evangelio es comenzando con este “Si” de esta mujer al Plan de Dios por eso MARIA ocupa un lugar importante en nuestra Iglesia.
Por eso es, que nosotros los Católicos la hemos llamada siempre BIENAVENTURADA y claro tenemos nuestras razones. A muchos hermanos les puede parecer que no esta bien, pero hermanos mientras otros Predicadores dedican uno, dos o tres mensajes hablando de Pilato, hablando de Barrabas o Predicando sobre la Samaritana. Porque no vamos a dedicar muchos más mensajes para hablar de la Madre de Jesús que es más importante que todos ellos juntos. MARIA ocupa un lugar importante en la Iglesia y no es que algunos de nosotros queramos ponerla en el lugar de DIOS; de ninguna manera ELLA es grande porque es la ESCLAVA del SEÑOR y hablar de MARIA no es disminuir en ningún momento la Grandeza del Señor, si no al contrario es proponernos un modelo en nuestra vida para poder agradar a DIOS como ELLA le agrado.
Pero porque nosotros le damos un lugar importante a MARIA, esto lo podemos leer en todos los textos del Evangelio. Y podemos comenzar leyendo Lc 11, 27-28. Es la primera razón que nos lleva a darle un lugar a la VIRGEN MARIA. Hermanos JESUS estaba predicando dice San Lucas, cuando una señora lo estaba escuchando y lo interrumpió. Hermanos JESUS todavía estaba hablando cuando ella grito: “Dichoso el vientre que te llevo y los pechos que te alimentaron”. Hermanos se le salió, se le salió a esa mujer una alabanza. La primera alabanza para la VIRGEN MARIA, se le salió ¿Porque? si era JESUS él quien estaba hablando. Es que esta señora pensaba en la mama de JESUS cuando estaba hablando. Porque todos los hijos nos aparecemos a nuestro padre, a nuestra madre.
Cuando nace un bebe empiezan a buscar y dicen: tiene los ojos de la mama, igualita su nariz a la del abuelito, empiezan de buscar parecido a su familia. En JESUS hermanos todo su aspecto físico era parecido a MARIA porque PAPA DIOS no tiene cuerpo como nosotros. JESUS tomo los ojos, los labios de MARIA; la figura exterior de JESUS era tomada de MARIA por eso era natural que al ver a JESUS se trascendiera el pensamiento y se pensara en su Madre, es un impulso natural del corazón humano, dejaríamos de ser humanos, dejaríamos de ser personas normales, si ante un hijo tan grande no pensáramos en esa gran madre. Si ya lo han dicho otros pensadores, cuando dijeron: “De tras de un gran hombre, siempre hay una gran mujer”. Hermanos que esperamos que haya tras el hombre más grande de la historia JESUS, cualquier mujer. Es la mujer más grande la historia MARIA.
Se nos sale hermanos, cuesta detenerlo es natural, dejaríamos de ser personas normales si ante JESUS no exclamaron: “Dichoso el vientre que te llevo y los pechos que te alimentaron”. Si lo dicen cuando nos ven a nosotros, me lo han dicho a mí dígale a su mama que la felicito. Como no lo vamos a decir de JESUS: “Dígale a su mama que la felicito”. Es una gran mama. Es una razón pues, natural, lógica. Dejaríamos lo repito por cuarta vez de ser personas lógicas y humanas. Pero no solo eso es la razón. Tenemos razones sobrenaturales para hacerlo.
Volvamos al Evangelio de Lc 1, 26-30. Un Angel. Un Angel de parte de DIOS la llama “llena de gracia” algunas traducciones libres de La Biblia dicen “muy favorecida”. No, es “muy favorecida”. Es “llena de gracia”. Es llena de gracia y al decir llena de gracia, sé esta diciendo: Cubierta del amor, de la presencia de DIOS. Gracia es la vida de DIOS en nuestra vida. Eso es la GRACIA. Presencia de DIOS.
¿Porque vamos a predicar sobre MARIA?
Si la mayoría o algunas personas dicen: Maria fue una mujer como cualquier mujer. Si, fue un vaso que sirvió al Señor. Si, fue una mujer piadosa, pero no para darle tanta importancia. Hermanos MARIA encontró la GRACIA a los ojos de DIOS: “No temas MARIA, porque has encontrado el favor de DIOS”.
Que importa lo que otros piensen si DIOS sonríe al ver a MARIA. Que grandeza, que podemos agregarle a MARIA si el Angel reconoció en ELLA una persona delante de la cual DIOS sonríe “Haz hallado gracia delante de Dios” aunque otras personas hablen mal que importa MARIA causa sonrisa a los ojos de DIOS.
El Angel nos revela que es “llena de gracia” y que agrada a DIOS. MARIA se quedo asustada porque no era usual ese saludo. Si un Angel reconoce en MARIA una persona “llena de gracia” y que ha “hallado y alcanzado el favor de DIOS”. Quienes somos nosotros para reconocer en ELLA algo menos que lo que un Angel reconoció.
Pero esto no es todo hermanos hay mas en el Evangelio, siempre en San Lc 1, 39-45. Una mujer llena de que dice La Biblia hermanos. De que se lleno dice, del Espíritu Santo y suponemos que al menos al Espíritu Santo le vamos a conceder la autoridad. Si dijéramos una Señora llena de emoción, pero llena de Espíritu Santo. El Espíritu Santo no permite que digamos errores. El Espíritu Santo es el Espíritu de Sabiduría que nos hace hablar con propiedad y esa mujer en cuanto se lleno del Espíritu Santo, la primera cosa que hizo al abrir la boca y gritar fuerte dijo: “Bendita eres entre todas las mujeres”. Llena del Espíritu Santo y lo primero que hace el Espíritu Santo en ella es ALABAR a MARIA. Bendita MARIA entre todas las mujeres.
Y de que estará lleno ese hombre, de que esta llena esa mujer que no quiere reconocer a MARIA como bendita entre todas las mujeres. No debe ser del Espíritu Santo debe ser de otra cosa. Porque llena del Espíritu Santo esta mujer dijo: “De donde a mí que la Madre del señor venga a verme”. Quiero hacer una pregunta: Isabel se sintió que se codeaba con MARIA que eran iguales o sintió que MARIA era superior a ella. Fíjense en la sus palabras: “De donde a mí. Como merezco yo. Quien soy yo para que venga a mí la Madre del Señor”. Isabel se inclina, se siente pequeña frente a la VIRGEN MARIA y hay muchos que no, se codean igual como nosotros.
MARIA, Maria es reconocida como la Madre del Señor y si leemos como termina Isabel: “Feliz la que ha creído porque se cumplirá lo que le ha dicho el Señor”. La llama Madre del Señor y dice también se cumplirá lo que le ha dicho el Señor. La Palabra Señor que uso Isabel, la uso en él termino Bíblico de DIOS y algunos se extraña que nosotros decimos: “Santa Maria, Madre de Dios”. ¿Cómo puede tener Dios mama? ¿Que es eso?. ¿Estos Católicos con lo que salieron?. Si DIOS hizo el cielo y la tierra.
Es que nos hemos comprendido que JESUS es DIOS hecho HOMBRE. Si MARIA es MADRE de JESUS es la MADRE de DIOS hecho HOMBRE. Por eso Isabel dice: “La Madre de mi Señor. Se cumplirá lo que te ha dicho el Señor”. Usa dos veces la palabra SEÑOR; dirigida al Hijo y Señor dirigida al Padre. Estamos viendo lo que el Evangelio dice acerca del lugar que MARIA ocupa.
Pero hay mas todavía, mucho más, además de Isabel llena del Espíritu Santo que le da un lugar a MARIA. También la Primera Comunidad Cristiana reconoció un lugar importante para ELLA leámoslo en He 1, 12-14. Es importante que sea San Lucas otra vez el que escribe esto, porque San Lucas es el científico, el que escribe las cosas bien pensadas, el que lo pone todo en orden y es importante cuando menciona por su nombre a todos los que estaban reunidos: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomas, Bartolomé, Mateo los menciona eso quiere decir que la Primera Iglesia o la Primitiva Comunidad no era un grupo de gente, sino que eran hermanos concretos y con su nombre, con su rostro, eran hermanos que se conocían y se amaban. Solo a las mujeres no las menciona y dice “algunas mujeres”.
Hermanos es que las mujeres en el tiempo de JESUS figuraban muy poco. Recordemos la multiplicación de los panes “eran cinco mil hombres sin contar mujeres”. Era la cultura de aquellos tiempos, era la forma. Sin embargo San Lucas siente como un cargo de conciencia, cuando dice y algunas mujeres. Se retracta y dice y de MARIA. El único nombre de mujer que se menciona.
Porque el mismo siente que no podía ser incluida en el “algunas mujeres”. Esta es una mujer especial dice, la vamos a mencionar. Ellos le dieron un lugar importante. Ellos la mencionaban por su nombre porque MARIA no estaba incluida en “algunas mujeres” y bien incluida podía estar porque entre esas mujeres estaba Maria Magdalena, estaba Marta, Juana, Susana; solo personajes muy nobles y bien acompañaba hubiese ido MARIA en esa redada de “algunas mujeres”. Pero Lucas la saca de esa redada y dice: “algunas mujeres y de MARIA” Acaso no es mujer MARIA. ¿Porque la saca aparte? ¿Porque no es una mujer como todas?. Ya el Espíritu Santo en labios de Isabel había dicho: “Bendita entre todas las mujeres” y los Primeros Cristianos le pusieron también en lugar especial y quienes somos nosotros para quitarle ese lugar a MARIA. Ellos la colocaron en ese lugar especial. Cuando la Primitiva Iglesia se unió lo hizo entorno a MARIA, era natural y lógico.
¿Quién era la que mejor podría expresarles sobre JESUS?
Los Evangelios nacieron como las narraciones de la vida de JESUS. Primero la colección de “La Pasión”. Que fue lo primero que se escribió. Luego se escribieron la colección de “Los Milagros”. Andaban circulando los papiros, pero cuando todos querían saber más de JESUS y subió al cielo; bajaron los ojos y lo más parecido a JESUS que encontraron fue MARIA, su MADRE y se fueron a vivir con ELLA y allí MARIA descubrió cosas que Los Evangelios narran que no las conocemos sino fuera por MARIA.
Quien sabia por ejemplo lo que San Lucas mas tarde iba a escribir “Maria guarda todo en su corazón”. Quien estaba dentro del corazón de Maria para saber que guardaba toda la vida de JESUS en su corazón. Lo que pasa que todo lo que hay en el corazón sale por la boca. MARIA hablaba de JESUS y Ellos adivinaron. Todo estaba en el corazón de MARIA.
MARIA ocupo un lugar importante y lo que nosotros estamos haciendo hoy no es inventando algo nuevo, mal haríamos, arruinaríamos nuestra Iglesia. Porque RENOVACION no es inventar cosas nuevas. Hay Ornamento como lo llamo el Papa Juan XXIII. Es volver al origen, al comienzo, volver a esa Comunidad Primitiva donde los hermanos se conocen, oran y están unidos con MARIA la MADRE del SEÑOR. Eso es volver a los orígenes. Y lo que estamos haciendo hoy es cumpliendo una PROFESIA. En Lc 1, 46-48 leemos algo que debe quedarse bien claro en nuestro corazón. Todas las generaciones y no es que MARIA quería arrebatarse una gloria. Ella dice: “Mi alma alaba al Señor y engrandece al Dios mi Salvador porque vio la humillación de su esclava. Y en adelante todas las generaciones me llamaran Bienaventurada” Esto es lo que siempre hemos hecho los Católicos. Nuestra generación siempre tendremos al mismo tiempo que en una palabra de amor y alabanza a JESUS, siempre tendremos a su MADRE. Porque todo encuentro con JESUS es encuentro con MARIA. Así lo quiso el PADRE.
JESUS no bajo de una nube, nació de una mujer dice San Pablo. “Nació de mujer bajo la ley”. A Jesús no se le va encontrar desencarnado, no se le va encontrar aislado. Cuando los Magos de Oriente y los Pastores llegaron a Belén encontraron al niño en el pesebre y junto a el estaba su Madre. Cuando hizo el primer milagro estaba también invitado JESUS a la fiesta y también su MADRE. Porque no hay fiesta con JESUS que le cierra la puerta a MARIA y la deje fuera.
Estamos hoy meditando, sobre este lugar tan importante, que ocupa MARIA en nuestra Iglesia y es importante porque donde haya una comunidad que ore. Donde haya una comunidad que se ame esta también la MADRE no somos huérfanos.
Hermanos, hay grupos Cristianos que son huérfanos, tienen a un Papa que es DIOS y tienen a un hermano que es JESUS, pero no tienen a una MADRE. Nuestra Iglesia es una Familia completa.
JESUS quiso dejarnos a su MADRE como MADRE nuestra. San Jn 19, 25-27. Hermano siempre que haya una cruz y siempre que haya un discípulo fiel y amado hay un lugar para MARIA.
MARIA esta junto a la cruz, ahora mas que nunca el mundo entero que sufre, tiene un lugar al pie de la cruz para la MADRE. Siempre que haya un pobre que sufre, siempre que haya un hermano nuestro crucificado en el dolor, en la injusticia, en la pobreza y en la miseria, siempre que haya un hermano nuestro que este como JESUS en agonía hay un lugar para la MADRE amorosa que esta al pie de la cruz y siempre también que haya un discípulo amado, siempre que haya alguien que pueda valorar las cosas mas tiernas y es el Testamento de JESUS.
Nuestro testamento no lo hacemos a la carrera, lo hacemos pensando bien, pensamos y lo volvemos hacer y hasta él último día estamos pensando si nos quedo bien o lo cambiamos. El Testamento de Jesús, todo lo que todavía había de JESUS, antes de dar hasta la ultima gota de sangre, momentos antes de dar hasta la ultima, entrego a su MADRE y no se la dio a cualquiera, no dejo que se la rifaran los que se rifaron sus vestidos, la dejo al discípulo amado y es una responsabilidad para la Iglesia Católica.
Somos considerados el discípulo amado de JESUS porque a nosotros nos ha confiado el cuidado y al cuidado maternal de su MADRE.
Hermanos MARIA ocupa un lugar importante, siempre que haya una cruz, adonde estar al pie de esa cruz MARIA sufre hoy al lado de su pueblo. MARIA sufre al lado de los que están afligidos, es la MADRE de los pobres. MARIA sabe lo que es ser emigrante. ELLA sabe lo que es estar huyendo, lo que es ser perseguida, lo que es tocar una puerta y que no se abra. Siempre que haya una persona que siente que todas las puertas se le cierran, hay un lugar para MARIA a su lado.
PADRE gracias. JESUS gracias. Porque al pie de nuestra cruz dejas también a MARIA nuestra MADRE. Al pie de ese enfermo que esta solo, al pie de esa mujer que se queda sola, al pie de esa madre que ve morir a su hijo ya MARIA sintió antes ese dolor en su corazón. Hermanos es una bendición para nosotros no sentirnos tan desamparados MARIA viene a hacernos a JESUS más nuestro, mas humano. Que noble misión ser puente entre DIOS y los hombres.
Así como Eva fue puente entre Satanás y el hombre para destruirlo. MARIA se tiende como puente entre DIOS y el hombre para salvarlo. Que misión más grande y nosotros los Católicos debemos sentir esa alegría en nuestro corazón.
Pero como ya lo hemos dicho en otras oportunidades. MARIA no es solamente para decirle que linda eres MARIA, que grande eres MARIA. Si no como me parezco a ti MARIA. Es para imitarle. MARIA es como un coro de un canto. JESUS es la letra de un canto y MARIA es el coro. Lo anuncian que va ha nacer. JESUS se va hacer hombre y va vivir entre nosotros y allí esta MARIA. Jesús nace en el pesebre, nace pobre, nace humilde y allí esta MARIA.
Jesús es presentado al Templo es consagrado al Señor como todos los niños Hebreos y allí esta MARIA. Jesús se pierde en el Templo por que lo llevan a celebrar el día de la Primera Lectura de la Ley y allí estaba MARIA. Jesús hace su primer milagro en la Bodas de Cana y allí estaba MARIA. Jesús vive en su vida publica predica y allí andaba MARIA. Jesús muere en la cruz y allí estaba MARIA. Jesús resucita y allí esta MARIA. Jesús manda el Espíritu Santo y allí esta MARIA. Jesús sube al cielo y allí esta MARIA también con El. Gloria al SEÑOR con EL en su GLORIA.
JESUS sigue peregrinando con su Iglesia aquí en la tierra y aquí va MARIA con nosotros. Como podemos dejarla si todo el tiempo anduvo con JESUS y JESUS dijo donde Yo estoy, están también los que me sirven. Es imposible pensar en una presencia de JESUS que deje relegada a su MADRE que estuvo siempre y en todo momento con El.
Hermanos esta meditación. Lo sabemos no es un tema de los más fundamentales de la vida cristiana, pero es un tema que debe darnos seguridad en nuestro corazón. Cuando honramos a MARIA con todas las devociones que tradicionalmente tenemos. Rezamos el Angelus, rezamos El Rosario. El Rosario, la oración más excelente. A mí me era difícil rezar el Rosario en el microbús mientras iba camino al trabajo. Un hermano me obsequio un denario, el cual siempre lo llevo conmigo y con él puedo rezar mas fácilmente.
Es maravilloso el Rosario, es para especialistas. Algunos de nuestros hermanos no entienden, porque no entienden las demás Escrituras como lo dice San Pedro. Es que el Rosario es repetir palabras, palabras y palabras y DIOS no quiere que repitamos palabras. No es exacto ese término porque no han leído lo que dice en Mt 26, 44. Algunos hermanos dicen que no hay que rezar el Rosario completo porque es repetir, repetir las mismas palabras. JESUS paso toda la noche en oración repitiendo las mismas palabras y en Ap 4, 8 nos dice: “Que los vientos que están junto al trono no dejan de repetir día y noche: “Santo, Santo, Santo es el Señor Dios, el Señor de los Ejércitos”. Todos los días las mismas palabras día y noche.
Cuando fuimos invitados a Radio MARIA para una charla, un hermano nos llamo preguntándonos que para él era aburrido rezar el Rosario. Yo le conteste con un ejemplo y comenzamos narrando la historia de un joven, al cual le dije tu tienes novia y me contesto y eso que tiene que ver con el Rosario y le respondí: Tu le has dicho alguna vez que la amas. Si contesto. Cuantas veces. No sé. Se lo digo muchas veces y a cada rato. Hermano no te parece aburrido. Te quiero, te amo, te quiero, las mismas palabras, es que cada te amo lleva un contenido diferente. Lo mismo pasa con el Rosario cada Cuenta, cada Ave Maria tiene un contenido muy diferente y rezarlo es un privilegio, es un acto amor diferente cada día.
El Rosario es aburrido para los que son vacíos. Pero para los que le dan significado a las palabras, es un expresar nuestro amor a la MADRE de JESUS.
En San Juan Puerto Rico, se realizo el Sínodo de los Obispos Latinoamericanos. Los Obispos que se encontraban allí pensaron: Cuando terminara el Sínodo de los Obispos, terminara con una procesión. Llevando una imagen de la VIRGEN MARIA hasta el estadio de San Juan para ponerle una corona de flores, una corona de rosas; porque eso es el Rosario un ramillete de rosas.
El Rosario es también nuestro pequeño breviario contiene 150 ave marías como son 150 los Salmos. El Rosario es un repasar toda la vida de JESUS en compañía de MARIA. Ya lo dijimos antes allí esta MARIA.
Los Obispos quisieron simbolizar este amor a MARIA colocando esta corona de rosas en su frente. Alguien, como nunca falta alguien así, entro a la Catedral de San Juan Puerto Rico y esto no es una leyenda, es un hecho real sucedido en 1975; le echaron gasolina y quemaron la imagen de LA VIRGEN para que no hubiera Procesión.
Alguien no estaba de acuerdo. Pero el Cardenal Aponte Arzobispo de Puerto Rico dijo y cual es el problema. Esto no se va a suspender, saquemos la procesión con la imagen quemada y salieron todos los Obispos y eso sirvió de propaganda porque más o menos esperaban unas 20,000 personas y asistieron como 200,000. Se dejo venir todo el Pueblo y llevaron la imagen quemada de LA VIRGEN y el Cardenal Aponte tomo la corona y la puso sobre la imagen quemada y dijo unas palabras, con unas frases tremendas: “Pueden quemar si quieren todas las imágenes de MARIA. Pero nunca podrán apagar el fuego que por el amor de la MADRE del SEÑOR arde en nuestros corazones”.
Saben hermanos pueden venir y pasar modas, como dice la letra de una canción: “Modas que vienen y pasan, más Tu no pasas Señora. Tú nunca puedes morir. Cuando en el alma se llora siempre acudimos a Ti”. Porque siempre que haya alguien en una cruz, allí cabe un lugar para la MADRE amorosa a nuestro lado y yo espero que MARIA sea bálsamo de SANIDAD, de UNIDAD y no de DIVISION.
Como debe sufrir el corazón de MARIA cuando mira que se ha convertido para los “Cristianos Modernos” en problema en punto de desunión cuando ELLA mantuvo la Primera Iglesia en Unidad.
Pidámosle hoy al SEÑOR que MARIA sea para nosotros. No un obstáculo para nuestra fe. No algo que nos haga como diferentes. Si no al contrario, nos haga sentir que somos parte de la misma familia. La Familia de DIOS donde todos somos hermanos. La Familia de DIOS donde JESUS es nuestro hermano mayor y MARIA que esta a nuestro lado.
MARIA sabe del dolor. MARIA sabe de la soledad. MARIA sabe de la muerte, del dolor de perder un hijo. Que MARIA acompañe a todas las madres que lloran por sus hijos desaparecidos. Que MARIA, que entrego con toda la ilusión un hijo recién nacido en Belén. Al mundo se lo dio en Belén y el hombre se lo regreso al Calvario al pie de la cruz desecho, eso es lo que MARIA dio y miren lo que recibió.
Cuando tu hermano sientas que das lo mejor de tu buena voluntad, cuando sientas que estas dando lo mejor de tu amor, allí hay un lugar para MARIA a tu lado si no recibes lo que esperabas. MARIA entrego un niño recién nacido y le regresaron un hijo destrozado. MARIA cabe siempre que haya una cruz en donde estar al pie para consolar a los que sufren.
Vamos a pedirle al SEÑOR que la meditación sobre MARIA no nos deje solo diciendo. Ya vieron, cabalmente MARIA. Pero hermanos: “Felices los que escuchan la Palabra y la ponen en practica”. MARIA no es solo para ser admirada, para ser amada. MARIA es para ser imitada y para ser seguida. MARIA es la estrella que nos guía a JESUS y JESUS es el camino que nos lleva al PADRE.
Inclina tu rostro hermano, mientras escuchamos una alabanza, empezamos a dejar que nuestra oración salga de nuestro corazón, como salió en aquella oportunidad de aquella mujer que dijo: “Dichoso el vientre que te llevo y los pechos que te amamantaron”.
Deja hermano que tu corazón alabe a JESUS y deja que tu corazón alabe a MARIA.
MARIA ocupa un lugar siempre que haya una cruz. Siempre que haya un momento de expectación, de sufrimiento y dolor en la vida del hombre. MARIA ocupa un lugar en aquellos corazones que no tiene esperanza, no tienen consuelo, no tienen a nadie. MARIA ocupa un lugar al lado de esa esposa que ha pedido a DIOS el milagro de la conversión de su esposo y no lo ve realizado todavía. MARIA ocupa un lugar a lado de esa madre que ha clamado por la conversión de sus hijos y aun no los ha visto cambiados
Transcripción: Charla "Un Lugar para MARIA"
Hno. Salvador Gomez Yañez
Feceva
El Silencio de MARIA

EL Silencio DE MARÍA
Para mi, uno de los Misterios del Verbo Divino, es la Madre de Dios, todos hablan en los encuentros y retiros: monjes, frailes, religiosas, canónigos y personas como yo, y muchos se preguntan quién es María en el “Plan Divino de Salvación”.
Hoy podemos hacer nuestra esta meditación recreándonos en El y contemplando a MARIA en sí misma, y en relación con Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo. Todo un DIOS se recrea en tan hermosa belleza VIRGEN MARIA Nuestra REINA, MADRE y PRINCESA.
MARÍA
Tú eres para los cristianos, en claridad de fe, lo que dicen estos versos: Lucero del alba. Luz de mi alma. Hermosa canción. Santa María Madre de Dios.
En tres versos te he dicho, Señora, que tú me pareces aurora de la nueva creación que se dará para mí en Cristo, foco de luz para que mi alma que quiere saber de dónde viene y a dónde va, para que no se pierda en falsos caminos de salvación, ejemplo de vida noble y digna que haces de ti misma donación, oblación, entrega a los demás, entregada como dulce sierva ante los designios divinos que presiden tu existencia y nuestra salvación.
MARÍA
Tú has sido persona predestinada por el Amor de Dios, y a Él miras como: Virgen y Madre. Hija del Padre. Santa María Madre de Dios.
El Amor te tomó de la mano y del corazón, desde tu Concepción. Él te condujo, piadosa doncella, a que hicieras la ofrenda de todo tu ser, y, al no tener otro amor que el suyo, te concedió el honor de ser privilegiada Hija del Padre a la que se otorgaría el don de ser Madre con gloria inmortal. Hija y madre. ¡Misterio de luz y de amor! Hija del Padre, Dios bondadoso creador; madre del Hijo, Dios bondadoso redentor. Aunque no entiendo los Misterios Divinos, me gozo contemplando el beneficio concedido a María, mi madre, poderosa intercesora que DIOS nos regalo.
MARÍA
Tú has sido objeto preferido en el que tiene sus delicias el Espíritu. La Iglesia dice que eres su flor: Flor del Espíritu. Flor del Jardín de Dios.
Y es que embelleces con tu presencia más todavía el jardín de la redención, dándole un toque femenino a todo su contorno. El Espíritu te da su amor, te llena de gracia, y tú eres enormemente generosa en la respuesta. Nada te reservas, nada te escondes, nada te guardas. Cuanto eres te muestra dadivosa para "ser Poderosa Intercesora ante tu Hijo nuestro SEÑOR".
MARÍA
Tú eres, por la gracia, madre: Madre del Hijo. Santa Maria Madre de Dios.
Ese es un honor y una gloria que ni tiene precedentes, ni será nunca igualado. Porque el Hijo, es Hijo tuyo e Hijo de Dios. Y en tu maternidad no eres tú la que le das en herencia tu historia y tu vida, en tus venas metida, sino que es el Hijo quien pone en las tuya nueva savia espiritual. Tu gloria de MADRE, es la vida que recibes del HIJO de Dios.
MARÍA
Tú eres, en fin, el regazo en el que todos los redimidos cabemos, pues, al ser Madre de Dios, cabeza del reino y de la iglesia, eres madre de todos los redimidos y discípulos de tu Hijo Jesús. Por eso te aclamamos gozosos como Amor maternal del Cristo total, Santa María Madre de Dios. Madre de la Iglesia, madre mía, madre de todos los que CRISTO redimió.
MARIA
Tú eres, la perfecta ALIANZA entre nosotros y DIOS. Rosa escogida por nuestro SEÑOR. Sabemos que aun tienes un sueño todavía. También tu lo sabes todo y como siempre lo guardas silenciosamente en tu corazón, pero quieres que todos tus hijos estén pendientes del Hijo de DIOS, como anhelas que sea el “Santo Rosario” nuestra mejor devoción y en todo el Mundo proclamas por este medio la Salvación. En todas tus apariciones siempre se escucho tu voz recen hoy y siempre el ROSARIO por que el mundo necesita CONVERSION. Que hermoso seria ver realizado tu sueño un día y que todos pronuncien tu dulce nombre MARIA y se entreguen al servicio de DIOS. Ayúdanos MADRE mía desde nuestro refugio de oración. Para que un día no muy lejano, ya que tu lo has anunciado en la televisión podamos contigo MARIA celebrar nuestra ALIANZA con DIOS.
Mi corazón agradecido quiso escribir esta reflexión a MARIA, mi reina y madre que transformo mi vida, llenándola de mucho AMOR. Me falta aun mucho todavía pero en manos de MARIA, JESUS hará conmigo una maravillosa transformación.
Feceva.





